martes, 15 de mayo de 2012

PLAY FOR TODAY




Tengo once minutos para escribir que se me ocurre que Ultrasound es lo más parecido que existió a El Oasis. Esa maravillosa posibilidad, ese espejismo de un mundo entero factible que se escapa no por impericia sino por desidia. Por abandono. Un grupo que pudo haber hecho un camino largo y alto si la circunstancia la hubiese atravesado otro, para “aprovecharla”. Pero hay gente que no aprovecha lo que no ve, porque siempre tiene otros ojos para imaginar. Daltonismo del alma.


Ultrasound entusiasmaba porque cada canción estaba construida sin saberlo y con dedicación pura, nunca esperaba nada fuera del plano de sus sueños borrosos y desproporcionados. Ultrasound tenía problemas para distinguir entre lo real y lo imaginario, y hacía bien: siempre es necesario alguien que imagine una realidad, cualquiera sea.

Ultrasound no conoció la excelencia porque resulta incapaz de regirse por parámetros ajenos. Se limitó a ser sin interdictos ni segundos pensamientos, y ser así desemboca en la singularidad de lo especial, de lo inusual. En su conformación esencial está grabado el carácter de lo trunco, de lo que nunca podrá acabarse porque entre los que se moldearon en la pulsión de la vida interior siempre hay tiempo y espacio para un nuevo círculo ilusorio.

Que no haya testigos ni testimonios ni posibilidad alguna de reconstrucción: que se continúe.