jueves, 23 de febrero de 2012

LECTURAS IV







“El empresario del Teatro Smart don Alberto Ballerini me había encargado una comedia con intercalaciones de tangos, la que dos semanas después terminé con el título de “El Cantor de Buenos Aires.”

“Cobián había llegado muy oportuno para colaborar en la misma. Miramos juntos el libreto para sacar los cantables y solos de música que iban y qué había que escribir. Dos días después los escuchábamos con el empresario quien aprobó todos, observando solamente uno de los tangos por hallarle cierta impopularidad en una novedosa e inspirada cadencia que llevaba en el refrán; efectivamente, a Cobián se le había ido la mano en éste al que yo había llamado “Nostalgias.”

“Le pedí entonces que suprimiera la cadencia que a mí me parecía muy original pero difícil para Roberto Páez, que era el cantor de la obra.”

“Cobián, con modestia -el género de orgullo que menos desagrada-, me respondió sonriendo: “Le haré otro… Ese queda así como está…”

“La orientación musical de este maestro siempre chocaba a los espíritus vulgares pero anticipaba la renovación del tango.”

“De un día para otro compuso un nuevo tema al que le adapté la letra titulándolo con el mismo nombre de la obra “El Cantor de Buenos Aires”. En cuanto al otro, titulado “Nostalgias”, quedó para mejor oportunidad.”



(Mis memorias, Enrique Cadícamo)