sábado, 18 de febrero de 2012

LECTURAS III






“Recibo una carta de mi amigo Barbieri desde Niza donde se hallaba actuando con Gardel en el “Casino Mediterráneo”. Con este amigo nos escribíamos siempre desde cualquier punto donde nos halláramos. En la carta me pedía que le enviara una letra para tango a la que adaptaría música y grabaría Gardel en París tan pronto como terminaran sus actuaciones en Niza”.

“Esa misma noche en el grill del Oriente me dispuse a contestarle sin tomar en cuenta para nada lo de la letra, pero ya a punto de cerrarla pensé que si no se la enviaba, dejándola para más adelante, no llegaría para la grabación.”

“Mi imaginación voló a Montmartre, donde recordaba haber visto a algunos jóvenes compatriotas anclados inclinándose en la cruel “manga” y a los cuales siempre pude “tirarles” unos salvadores francos. Aquello podía ser el tema para la letra del tango. Pedí al camarero un café doble y coñac, encendí un Aristón de “estraperlo” y me puse a escribir unos versos que fui lucubrando de un solo tirón en menos de una hora a los que titulé “Anclao en París”.

“Salí a caminar por la rambla encontrándome con mi amigo el actor García Buhr que a esas horas terminaba su actuación en el Teatro Tívoli.”

“No pudiendo sustraerme a mostrarle la letra que terminaba de escribir, lo invité a tomar una copa en el cabaret “Excelsior”, entregándosela para que la leyera, haciéndolo él varias veces. Al devolvérmela me señaló un feliz hallazgo augurándome un futuro éxito. Al día siguiente se la envié a Barbieri a Niza”.



“Fui a vivir por unos días a casa de mi familia, para luego alquilar un pequeño departamento en Talcahuano 309, donde me instalé”.

Nuevamente comencé a colaborar con músicos amigos: con Fausto Fronteras “Callejera” y “Cortando Camino”; con Sanders “Yo Tan Sólo Veinte Años Tenía”; con Rosita Quiroga “Apología Tanguera”; con Radrizzani “El Llorón”; con Barbieri “La Novia Ausente” e infinidad de otras obras con diferentes autores con las que fui ampliando la nómina de mis obras y también mis economías.”

“Compré un pequeño Essex hermano menor del Hudson, una deportiva voiturette de 6 cilindros, sin capota, que desarrollaba una embriagadora velocidad de Speeder. En el mejor sastre de Buenos Aires, Conte y Sesé, me mandé hacer varias medidas de telas inglesas de lana y seda, en Ameneiro, zapatos de anca de potro y en Brighton corbatas y camisas de seda 24 momes, con monograma.”

“Nuestro grupo no sabía vestir de otra manera para salir al lado de nuestras amigas tres chic a tomar el té en los altos de Harrods, a comer y a bailar en “Tabarís” o a asistir al estreno de una revista en el Maipo.”



“Terminada la filmación en París de “Luces de Buenos Aires”, se estrena en el cine Monumental de la calle Lavalle, donde se interrumpe la proyección a pedido del público para escuchar nuevamente el tango “Tomo y Obligo”.

“En junio de 1931 Gardel llega a Buenos Aires para cumplir un contrato de un mes en el cine Broadway y su debut se efectuó en setiembre ante una concurrencia que no logró cubrir las diez primeras filas.”

“Yo asistí esa noche con el Malevo Muñoz. Gardel, después de interpretar algunos tangos, cantó como novedad una canzoneta napolitana. Al día siguiente apareció en una página de Crítica en recuadro y negrita un brulote firmado por el Malevo con el siguiente epígrafe: “Carlitos, largá la canzoneta…”

“Reproché enérgicamente al autor de esta despreciable nota preguntándole indignado: “¿Por qué te tirás contra Carlitos?”. El vate, con ese gracejo tan porteño que hacía que se le perdonara cualquier infracción, me respondió: “Por exceso de cariño”.




(Mis Memorias, Enrique Cadícamo)