domingo, 28 de agosto de 2011

(JUST) ANOTHER ORPHAN (GIRL)


No, claro que no: acá no habrá un review de ninguno de sus tres discos admitidos: ¿a quién le importa lo que pueda yo decir por decir nomás? Todo lo que yo escucho en este momento es la música del calcio inoportuno hurgando en mi tendón de Aquiles allá abajo a la derecha diciendo "te voy a cagar, te voy a cagar". Y eso no está en ninguno de los discos (admitidos o no) de Diana Jones. Pero la voy a rescatar, como Dios eventualmente nos rescatará a cada uno de nosotros. Aunque vos no lo creas. Porque: ¿a quién le importa lo que vos puedas o no creer?

Diana Jones también es huérfana. También fue adoptada por una familia neoyorquina, y New York City es donde se crió. Luego del College también se mudó a Nashville, Tennessee. Es que se enteró que por el lado de su padre su ascendencia era de músicos de botas llevar. Supo que su abuelo se llamaba Robert Lee Maranville y que, en sus años mozos, había cantado en una banda con Chet Atkins. Su padre, fallecido al igual que su madre en los años en que la dieron en adopción, cuando Diana era ya una beba, tocaba la guitarra y andaba por ahí, doin' things men will do.

Pero resulta que conoció a su abuelo y decidió quedarse a vivir en Nashville, Tennessee. Se forjó un comienzo de carrera como cantante en Austin, Texas. Allí editó dos discos a mediados de los noventa. Discos no admitidos, como a tantos le sucede. Pero en el año 2000 fallece su abuelo. Esto le recordó a Diana su ineludible carácter de huérfana. Y huyó de Tennessee. Se fue al estado de Massachusetts y se enclaustró en una cabaña. Necesitó componer, encontrar su propia voz. Así escribió My Remembrance of You en homenaje a su abuelo.



Lo editó en 2006 y el reconocimiento fue unánime. Estaba en boca de todos, de todos en el mundo de la música Country. Luego vendría un álbum en colaboración con un songwriter de North Carolina (Jonathan Byrd) titulado Radio Soul y otro en soledad: Better Times Will Come. La tristeza, el lamento funerario, su historia de vida y su permanente diálogo con la muerte acerca de las pérdidas la emparentan con Gillian Welch. Su voz, gravemente dulce, la arriman a Alison Krauss. Decidió Diana, una vez editado My Remembrance of You, volver a vivir en Nashville, Tennessee.

A la hora del tercer álbum como singer-songwriter en solitario, Diana suma la ayuda, en la función de productor, de un Old Crow Medicine Show: Ketch Secor, the fiddler, the main man. El resultado no podría ser mejor. Jones atraviesa su mejor momento en High Atmosphere. En cada canción alguien muere. Salvo en la última: una estupenda rendición de Motherless Children, el standard de Blind Willie Johnson. O el doblar de las campanas por cada uno de los fallecidos durante las canciones previas. No One Knows my Name, uno de los himnos a la orfandad de Gillian Welch, está basado en la música de Motherless Children. Nada es casual. Ni siquiera el dolor en el talón derecho que me despertó la última madrugada ni las sonoras molestias que me están acompañando en esta vigilia interminable. Que Dios nos asista.