viernes, 22 de abril de 2011

COMENTARIOS INÚTILES 2011 CAPÍTULO CUARTO


1. baby dee - regifted light

Baby Dee es un personaje que comenzó a grabar cuando ya casi cumplía cincuenta años. Hoy, con sesenta, edita Regifted Light, un álbum que condensa, una vez más, su indescifrable talento. Gershwin tocando en su pequeño teatro (el de Dee), uno que ejecuta cambiándole la tonalidad a su voz sin que nadie se dé cuenta, sin que nadie sepa que está jugando consigo misma, defendiéndose de todo lo demás. Ocultándose. El instrumental que abre el disco, Cowboys With Cowboy Hat Hair, marca lo que será todo el álbum, que es como el ciclo completo de una única canción dividida en doce pasajes. Un artista y un álbum tan inusuales como imprescindibles. Porque nunca va a tener un lugar definitivo en la agenda culturosa que adoptó a gente como Antony Heagrty o Bjork. Baby Dee está condenada a ser apenas un nombre que de vez en cuando alguien mencione, está destinada al olvido más veloz, a ese que resulta casi innecesario porque lo que no se constituye no necesita del olvido para volver a la generosidad de la nada. Y esto, a Baby Dee, debe resultarle su más preciado tesoro. Dee: queremos más de la misma canción: nobody cares, anyway.



2. cornershop - cornershop & the double 'o' groove

La reencarnación de Cornershop: Tjinder Singh conoció a la cantante Bubbley Kaur en un sótano de Preston, cuando Kaur estaba trabajando en un laverap. Sí, el hombre que tocara su cima de popularidad cuando Noel Gallagher lo llevó de gira por Estados Unidos, Canadá y Europa presentando el glorioso Be Here Now, estaba un tanto alejado de la idea de volver a grabar hasta que se encontró con una paisana. ¿Que le gustó su voz? Qué le va a gustar la voz, le gustó otra cosa. Y como siempre pasa en estos asuntos, terminan grabando un disco para lavar la culpa social. ¡Hay que inventar una excusa social hasta para coger! “Tenemos que grabar un disco, Kaur: tenés una voz prodigiosa y un talento oculto”. Pero Tjinder, ¡dejate de joder!
El resultado es más de la mezcolanza hindú pop de Tjinder: mucha sítara, beat sintético, tabla, alguna que otra guitarra, Sly Stone de invitado y bastante buen gusto: Bubbley tiene su encanto hindú, para nosotros exótico aunque para Tjinder doméstico. Una sola cosa: Bubbley es como ese capítulo de Seinfeld cuando conoce a esa rubia infernal pero que tiene un único defecto que bloquea todo deseo de Jerry: sus manos son manos de hombre. Bueno, así es Bubbley Kaur: está buenísima pero tiene manos de hombre. Pero a Tjinder parece no importarle.



3. death cab for cutie - codes & keys

Séptimo álbum, tras tres años de espera (debido principalmente a los varios proyectos paralelos que sostienen cada uno de los integrantes de la banda). Codes & Keys es un álbum con menos guitarras que de costumbre y que, cuando las tiene, están presentes de un modo diferente al habitual. Las baladas que recuerdan a Mercury Rev abundan, lo mismo que la canción mid-tempo mitad Elliott Smith mitad Bill Callahan en anti-depresivos. Cuando una banda se toma su tiempo entre disco y disco pero mantiene un standard alto como en el caso de Death Cab for Cutie, están justificados en su andar cansino. Cansino flotante de Puerto Madero.



4. fleet foxes - happiness blues

El crucial y complicado segundo álbum, diría Guillermo Nimo allá por sus comienzos de periodista en Argentina Televisora Color, en su columna del noticiero de medianoche de los domingos. ¡Qué depresión! Digo, los días domingo de infancia cuando todo era un soundtrack del comienzo de la semana que anunciaba la inminente tragedia de levantarse a las 6:15 para ir a primer año comercial del Instituto San Román del Bajo Belgrano ("Bajo Belgrano, miseria-ascendennteeee...")
Basta de pavadas: ¡hablemos de rock! De disquitos, de sobrevaluados musiqueritos… Ay Dios, con qué poco se hace mucho hoy por hoy. Pero no, no estoy hablando de Fleet Foxes, estoy hablando solo. Y no: no estoy hablando solo sobre Fleet Foxes, sino que estoy hablando solo. Y tampoco: no estoy hablando sólo de Fleet Foxes porque eso implicaría que, entre otras cosas, estoy hablando sobre Fleet Foxes. Pero no: sólo estaba hablando solo.
Ahora sí hablo de Fleet Foxes: ahora. Happiness Blues es una continuación del homónimo debut: es bello, es simple y elaborado al mismo tiempo, es complaciente únicamente con la belleza, está lleno de citas a Brian Wilson, al folk de ambos lados del Atlántico (Atlántico Norte, graciaDió), está lleno de barba, de cabañas perdidas en los bosques de la Deep America. Es la mejor reencarnación americana de Incredible String Band como nunca nadie pudo haberlo siquiera sospechado. Perla blanca para Fleet Foxes.



5. foo fighters - wasting light

“Nirvana es una mierda”, Mark E. Smith said en una Polémica y se ganó el Chamigo anual. Cuánta razón: ¿qué mierda es lo que erige un mito como ese? No, no hablamos de la muerte (como no hablamos de Fleet Foxes) aquí; entiendo que la muerte es como la frutilla del postre que marca el comienzo del mito. Lo que digo es que, como siempre en la vida, una serie de sucesos menores, casi accidentes domésticos, terminan en la desproporción (una desproporción análoga al espanto de estar vivos, de tener un cuerpo) Porque las “grandes canciones” de Kurt Cobain: ¿cuáles son? ¿Smells Like Teen Spirit? Váyanse a cagar, es apenas un riff medio-pelo con un adolescente desde el lugar común del trauma vulgar pegando alaridos sin el más mínimo buen gusto. Después viene un video repetido en los televisores de todo el mundo, hasta el hartazgo. Kirchnerismo puro. Sí, sí: ya sé que alguna que otra canción estuvo mejor construida: ¿pero es para tanto? No, definitivamente no. Y Dave Grohl lo demuestra, una vez más, con un disco de su banda Foo Fighters. Tiene riffs infinitamente superiores a los de Nirvana, pero su rostro no es ni será un stencil universal como el del Che Guevara o el de Kurt Cobain. ¿Y por qué no? Por nada en especial. Cualquier canción de Wasting Light o de, digamos, The Colour and the Shape, en la voz de Cobain y bajo el nombre Nirvana, sería alabada sin cesar por dos medios mundos y puesta a la altura de Dazed and Confused, tema que hurtara el Famoso Sorete de Led Zeppelin, Jimmy Page. Pero basta de vacuas reflexiones sobre la nada de los disquitos: concluyamos este errático pasaje diciendo que Wasting Light constituye un puñado de excelentes canciones que se pasean desde el power-pop al hard-rock con soltura y solidez, agreguemos que está producido con brillantez y digamos, una vez más, que Mark E. Smith tiene razón: Nirvana es una mierda.



6. a-ha - ending on a high note, the final concert

Los noruegos A-ha, más conocidos como Los Bacaláo del Pop, se despidieron y se retiraron a fines del año pasado con cuatro conciertos en su Oslo natal. Como alguna vez lo hiciera Sui Generis en el Luna Park, evento memorable de la humanidad que quedara registrado en celuloide gracias al seminal cineasta argentino Bebe Kamin.
Cuando arrancó A-ha los vendían como los sucesores de Duran Duran. Es que en esos momentos los de Birmingham parecían haberse separado tras el pináculo de la duranmanía con el álbum en vivo Arena. Y la verdad es que no se exageraba en lo más mínimo: los nórdicos demostraron ser maestros en la construcción de la canción pop una y mil veces. Con mayor o menor éxito comercial siempre se mantuvieron en un altísimo standard de producción. Hasta el final. Y como frutilla del postre está la lúcida idea del “retiro”. Cuánta dignidad, por Dios: qué ganas de ser civilizado, de ser nórdico. Claro: ellos no tuvieron a Perón ni lo tienen a Aníbal Fernández, así que no saben lo que es el socialismo y el respeto por los derechos y libertades del prójimo. Son unos rubios fachos que te pisan con la dura suela del borceguí capitalista. Pero bueno: al menos tienen la dignidad de retirarse, ¿no Aníbal? Porque vos los escuchaste desde los demos, desde antes de Hunting High and Low, como escuchabas a los Cashejeros antes de Cromagnon. República Cromagnon: cuánta visión para bautizar un “boliche de rock” del barrio del Once, ¿nocierto?
Ending on a High Note es un biscuí. Sobre todo en su version DVD. Y pensar que yo no fui al Luna Park, y mecachendié… Ni para ver a A-ha ni para Sui…



7. glasvegas - euphoric heartbreak

“El primero de Glasvegas” te enganchaba inmediatamente, quedabas atrapado. Pero con el paso del tiempo el disco, ante cada nueva visita, se revelaba un tanto chato. Euphoric Heartbeat se construye sobre la base de ese debut, un poco hipérbole sónica de The Jesus & Mary Chain, un dejo a U2 aquí y allí y, por sobre todo, las melodías ancladas en los cincuenta. Bueno, Euphoric Heartbeat tiene la inconfesable pero respetable ambición de covertir a Glasvegas en una banda que rompa la barrera del indie y los ponga en el campo donde juega, por ejemplo, Coldplay. La intuición de U2 y Bono se hace menos abstracta, las letras se ponen grandilocuentes. El resultado es bueno, aún en la disparidad. Habrá que seguir esperando para saber qué dicta la evolución de estos escoceses pretenciosos. La última palabra aún no ha sido dicha.



8. lykke li - wounded rhymes

Bueno, y por algo pegamos esta estresha pop sueca a los escoceses de Glasvegas. No, no por el acento rígido en el ejercicio de sus respectivos idiomas. No. Simplemente por esa síncopa fifties que une los trabajos de Glasvegas con Wounded Rhymes, el segundo de Lykke Li. Segundo álbum que la aleja de la atmósfera etérea shoegazer de Slowdive y la pone más cerca del retro-dream-pop que reclama un Phil Spector para terminar de hacerles justicia. La producción está a cargo de Björn Ytting (Peter Björn and John) y es una suerte que Li se haya liberado de su costado amorfo que la ligaba secretamente a Bjork y que ahora no sienta vergüenza de hacer un synth-pop que no está lejos de una Goldfrapp on Ice o de los mismísimos Depeche Mode era Violator.



9. the dears - degeneration street

Quinto disco del quinteto de Montreal cuyo cantante, Murray Lightburn, tiene un falsetto como el de Morrissey. Degeneration Street es el álbum más convincente de estos canadienses que danzan en los territorios de Radiohead, del Blur posterior al álbum homónimo (ese que los lanzara hacia el “sonido americano”) y en el de Arcade Fire. Está bien.



10. the kills - blood pressures

Por fin. Por fin hacen un buen disco, digo. Porque The Kills es de esos dúos femenino/masculino mascullado por el mercado tras el éxito de The White Stripes, es de esos dúos que salieron de a montones sin tener nada para decir ni canción digna que ofrecer. Sólo el molde y una muy poco inspirada representación de la novedad imperante. Con Blood Pressures justifican su existencia, con creces. El disco tiene un dejo denso, sórdido, a mitad de camino del blues y de Dry de PJ Harvey, un disco con la sensualidad de Kate Moss y el beat de White Stripes pre-Zeppelin. Acá se esconden Tom Waits y Sparklehorse en casi todos los rincones, acá hay, finalmente, un acierto.



11. the raveonettes - raven in the grave

Y hablando de cultores del legado (?) de The Jesus and Mary Chain, hablando de dúos pop metrosexuales, hablando de distortion y reverb, llegaron The Raveonettes con más pop clásicamente Psyochocany. Estos dos daneses que deben vivir en algún pueblo horrible donde la gente no sabe comer bien y se aburre porque nunca pasa nada (¡qué infelices!), acaban de despacharse con su quito disco Raven in the Grave. Una especie de Velvet Underground interpretando Psychocandy y al The Cure de la melancolía pop, glowing and kissing kissing kissing in the dark. No está nada mal. Pero no sabés cómo se suicidan allá los domingos… Qué suerte que nacimos argentinos, argentinos después de Perón.



12. toploader - only human

Regreso de estos británicos tras ocho años de silencio. Only Human es el tercer disco y un cambio significativo desde el inicio del parate: ocho años no es poco tiempo. En sus comienzos Toploader estaba más a tono con el clasicismo inglés de Paul Weller u Ocean Colour Scene. En 2011 están más cerca de White Lies, Doves o Coldplay que de otra cosa. Y no les sienta nada mal esta épica de melancolía ganchera. Cuerdas sintéticas y coros grandilocuentes marcan el paso en Only Human, el inesperado regreso de una banda más que olvidada, inadvertida.



13. turzi - b

Romain Turzi es el rockero francés favorito del dúo Air. Turzi comenzó su carrera hace menos de cuatro años editando su álbum A, una especie de recorrido histórico con canciones cuyos títulos comenzaban, invariablemente, con la letra A. En B el recorrido parece ser geográfico y todos los títulos son ciudades del mundo que comienzan con la letra B. ¡Entramos, papá! ¡Qué grosos somos! ¡El mejor público del mundo!
B es una especie de Kraut rock hecho en Versailles, por momentos a puro rock, a veces en clave synth. Bobby Gillespie está de invitado en Baltimore, tema que suena mucho al rock retro-futurista de Evil Heat de Primal Scream. Bueno, Turzi va por ahí, y por Neu! o por un Air hipnótico.



14. tv on the radio - nine types of light

Tras casi una década de un recorrido bien abierto, los TV on the Radio se ponen más personales, confesionales o auto-referenciales. Habiendo pasado por el minimalismo del art-pop, el afiebrado don visionario en clave funk, habiendo atravesado la épica del comentario político y transitado el reduccionismo dance en Dear Science, estos muchachos que indudablemente son una banda importante, nos cantan sobre el amor, acerca de sus sanadores efectos y también sus perennes pesares. TV on the Radio está felí, y no se les puede reprochar casi nada.



15. van der graaf generator - a grounding in numbers

Van Der Graaf Generator es una banda de dimensiones serias. Como Genesis, como Yes. Tienen más de cuarenta años de carrera y si bien su líder Peter Hammill detuvo la máquina VDGG durante muchos pero muchos años, él nunca detuvo su producción. Debe ser el músico de rock más prolífico de la historia y me atrevería a decir que nunca hizo una pavada. No, no lo estoy calificando de solemne aquí: quise decir que nunca editó una cagada. Y los momentos brillantes abundan en su catálogo. A Grounding in Numbers es, indudablemente, uno de ellos. VDGG regresó a los estudios tras treinta años de parate en 2005 con Present, un álbum simplemente soberbio. Seis años pasaron y la decisión de Hammill, Banton y Evans fue la de continuar. A Grounding in Numbers está cabeza a cabeza con lo mejor de la historia de estos muchachos, trece canciones con la tortuosidad melódica de Peter Hammill, con su genial imprevisibilidad, con su riqueza que hace que el delicado plan parezca pura improvisación. A la altura de Fool's Mate. Digo que no estoy exagerando.



16. cass mccombs - wit's end

Wit's End es, definitivamente, la gema de este particular singer-songwriter nacido en California. El disco es introspectivo y tiene a la oscuridad y a la muerte como invitados permanentes. A pesar de ello el álbum lejos está de ser depresivo y deprimente. El balance entre una ficticia nostalgia por la manipulación y sublimación del pasado está bordada con la suficiente maestría como para hacer a Wit's End un placentero viaje hacia el comienzo de una noche cualquiera, una quieta y silenciosa. A la guitarra acústica y el andar cansino se le asocian alguna mandolina perdida, un melotrón minimalista, un piano u órgano de iglesia o tal vez un clavicordio. La pérdida del amor y la suave desolación pertinente van trazando el camino de este disco poco estridente y muy atendible. Cass sigue subiendo la cuesta.



17. low - c'mon

La gravedad del combo de Minnesota Low necesitaba de una iglesia como estudio de grabación para terminar de capturar la religiosidad escondida en su sobrio manejo de lo atmosférico creando con su música una sensación de quietud, espacio y reverberación. El pop low-tempo, justamente, está vigente en C'mon, más folk que nunca, un dream-folk que une a Neil Young o Emmylou Harris con Mazzy Star o Cocteau Twins.



18. explosions in the sky - take care, take care, take care

Sexto álbum del cuarteto de Texas que fuera etiquetado como post-rock en sus comienzos. Flor de cruz le clavaron, sólo por hacer música instrumental. A diferencia de Mogwai, cuya repetición y abuso del volumen escondía, finalemente, una importante carencia de inspiración, y en contrario a Tortoise, cuya fijación con la fusión y el jazz de vibráfono terminó por convertirlos en La Banda Elástica de los Estados Unidos más lindos del planeta, Explosions in the Sky exhibe una paleta mucho más amplia que, en los momentos de remanso, colorea con mucho de shoe-gaze y folk espacial. El uso de la voz se restringe a algún tarareo ocasional que hace las veces de contrapunto de la melodía instrumental. El viaje es entretenido a fuerza de matices, a pesar de las etiquetas.



19. the young knives - ornaments from the silver arcade

Trío de Leicestershire que se las trae. Una banda de indie-rock arty que va poniéndose cada vez menos compleja y más cuativante; más pop e imaginativa. Como si fueran aprendiendo a componer en el camino dando rienda suelta a una inspiración saludable. A punto tal que tienen pasajes dignos de los soberbios XTC sin dejar de citar a ineludibles clásicos del género como The Beach Boys o por qué no a exitosos contemporáneos como Vampire Weekend. Hay también algo de Talking Heads y The Wombats en Ornaments from the Silver Arcade. Give it a bite.



20. cage the elephant - thank you, happy birthday

Encerrá al elefante, fiera. El quinteto de Kentucky (sá-sása sá-sása) y su segundo álbum, lleno de referencias del pop independiente de ambas costas de la bendita America sin tilde: desde los bostonianos Pixies (muy especialmente en Aberdeen) hasta los californianos Dead Kennedys, desde Foo Fighters a la psicodelia Wilsoniana. Thank You, Happy Birthday les abrirá el camino por el que transitan los que duran un buen rato.



21. alela diane & wild divine - alela diane & wild divine

Alela es linda y nació en North California, la muy turra. Su tercer disco con nueva banda, Wild Divine (que incluye a su marido y a su padre en guitarras, qué ganas de arruinarse la vida), son más canciones pop de tinte folk que abarcan desde Sheryl Crow a un The Band liderados por Tori Amos. En Elijah pareciera estar poseída por los fantasmas de Edie Brickell y Dolores O’Riordan.



22. the pains of being pure at heart - belong

Lo nuevo del cuarteto de Brooklyn está producido por Flood y pone el espíritu shoe-gaze que los distingue desde el comienzo al servicio del pop de los noventa que definieran álbumes como Siamese Dream o Gish de Smashing Pumpkins o algún disco de The Pastels, My Bloody Valentine o Ultra Vivid Scene. Fuzz-pop que no se rinde.



23. timbre timbre - creep on creepin' on

Trío canadiense experto en parecer norteamericano. Por las pinceladas de folk sureño, por el doo-wop, por el blues crepuscular que remite al australiano Nick Cave y también por el pop de cámara que recuerda a The Left Banke o a Millennium. Ni que hablar de las baladas a la Elvis o del rockabilly que aparece aquí o allí en Too Old to Die Young.



24. fujiya & miyagi - ventriloquizzing

Muchos han sido los que tomaron la obra de Can, sobre todo la de sus primeros siete u ocho años, como piedra fundacional de sus propias carreras. El cuarteto británico Fujiya & Miyagi se suma a la lista y con Thom Monahan en la sillita del productor se lanza con un álbum de kraut-rock contemporáneo: un poco lavado y sintético. Tomar el sistema del Can de Future Days y ponerlo al servicio del pop a través de Neu! no es, justamente, una idea nueva. Pero, curiosamente, el procedimiento suele resultar efectivo. Lo ha hecho Stereolab, lo ha hecho Solex. Etc. Lo hace Fujiya & Miyagi.



25. cold cave - cherish the light years

Bostonianos con fijaciones británicas, nada raro. En el caso de Cold Cave la obsesión se remota a los tempranos ochenta, a The Human League, New Order y The Cure, por si hiciera falta. Y esa mirada de admiración a su madre patria la ponen al servicio de un homenaje a su nuevo hogar, la ciudad de New York, donde acaban de afincarse estos muchachos. Qué mal la van a pasar, es una ciudad inhóspita, no tiene el calor del argentino ni su sentido de la amistad. Viva Perón.



26. adventure - the lesser known

Benny Boeldt emerge detrás del nombre Adventure, un muchacho de Baltimore quien, al igual que sus compatriotas de Cold Cave, tiene una fijación con los británicos ochentenos de New Order. Así The Lesser Known comulga en el escapismo sincopado de la banda que surgiera de las cenizas de Joy Division, celebración funeraria afortunada que hizo estrellas pop a cuatro baluartes del tedio y la mediocridad. Música para bailar, entre Cut Copy y MGMT.



27. colourmusic - my ____ is pink

La sintética psicodelia pop de Colourmusic es, al mismo tiempo, brutal, pesada, armónica, discordante, extraña y familiar al punto del hit inmediato. Synth pop grandilocuente, como el de MGMT, como el de Yeasayer.



28. holy ghost! - holy ghost!

Electro-pop de la ciudad de New York. Más synth-retro de los ochenta, entre Nitzer Ebb e Information Society, LCD Soundsystem y MGMT; algo de The Human League y Pet Shop Boys también, por qué negarlo.



29. matt & kim - sidewalks

Las reconocibles y cantables canciones de Matt & Kim están más synth-poperas que nunca en Sidewalks. El pulso rockero, cuando lo hubiere, ha sido cambiado por handclaps sintéticos y las bases bien podrían pertenecer a un muy viejo disco de Depeche Mode o a alguno de Yazoo. Festivos y alegres como pocos.



30. peter bjorn and john - gimme some

Tras Living Thing, que pareció ser un intento de alejarse un poco del mainstream que tan bien los había acogido, los suecos Peter Bjorn and John regresan a por el éxito, a pesar de la excesiva y rústica (para sus estándares) guitarreada de (Don’t Let Them) Cool Off. Power pop de melodías que se memorizan solas: Gimme Some.



31. jesca hoop - snowglobe

Tremendo mini álbum de la californiana que emigrara hacia Manchester por insistencia de Guy Garvey de Elbow. Quien fuera alguna vez niñera en la casa de Tom Waits y luego invitada a abrir la gira de Andrew Bird, está haciendo sus propias canciones y grabando sus canciones desde 2009. Snowglobe es su segundo y más sorprendente disco. Tan lento y sombrío como sensual, sus composiciones de ejecución minimalista tienen a su irresistible voz como luz guía. Luego hace falta poco, muy poco, para completar esta gema de belleza inusual, perfecta desde la tapa hasta el último acorde de la canción de cierre.



32. crystal stilts - in love with oblivion

Segundo disco de esta gente de Brooklyn cultores de un pop de raíz post-punk que emula tanto a la psicodelia garage de los años sesenta (desde The Seeds a The Sonics) como a la nutrida escena post-punk neocelandesa de hace tres décadas, léase The Chills, Headless Chickens o The Clean. No faltan tampoco los guiños al surf rock y a Velvet Underground. Lo-fi psychotic pop.



33. king creosote & jon hopkins - diamond mine

Kenny Anderson es un escocés que se hace llamar King Creosote y saca discos a lo pavote llenos de canciones con alma pop y vestimenta descuidada. Un álbum tras otro al putno de que casi nadie se entera. Diamond Mine tomó siete años para hacerse ya que desde 2004 está eligiendo canciones de su propio catálogo para grabar un álbum junto a Jon Hopkins. El resultado no podría ser más embriagador: irresistibles canciones de cuna en clave folk, un disco de afternoon beauty incomparable que no podría terminar mejor que con la soberbia Your Young Voice, un arrulo acerca de la bendición de ser padre como el modo más sofisticado de salvación del alma. Le pongo un diez.



34. cat's eyes - cat's eyes

Faris Badwan es el muchacho de The Horrors y, junto a Rachel Zeffira, morocha generosa, editó este disco bajo el mote de Cat's Eyes. La idea imperante aquí es la de los gurpos femeninos de los cincuenta y sesenta pero con el reverb bien hasta la manija haciendo que los discos de la era que va entre Elvis y la aparición de The Beatles suenen como el nuevo de Duran Duran. Son las anacrónicas ganas de ser Phil Spector o Joe Meek en la era de Mark Ronson.



35. katy b - on a mission

Katy es una colorada demasiado fuerte como para no tener ganas de arruinarse la vida. Hasta hoy siempre fue “vocalista invitada” y a cargo de su voz hubo algún hit sonando y sonando en las discotecas (Tell Me What It is, DJ NG, Ministry of Sound). On a Mission es su lanzamiento solista propiamente dicho, justo a tiempo para su cumpleaños número 21. Dubstep, disco-pop, himnos de club: de eso se trata esto. Como una Alison Goldfrapp joven y en speed plus vodka; la pregunta es ¿cuántas pastillas de cuántos colores hay que tomarse a esta altura de la Adrían Suaré para seguirle el ritmo a la colorada? Dios mío… Si uno es capaz de hacerse guerrillero bolivariano por algo tan simple como una peluca colorada, imagínense si no vamos a estar dispuestos a incurrir en el abuso de sustancias químicas para seguir este trenecito house…



36. mazes - a thousand heys

Debut del cuarteto británico cultor del alternative-rock americano de comienzos de los noventa, léase Pavement o por qué no de los anteriores Guided by Voices. A mí me gusta Surf and Turf, una melodiosa delicadeza pop que comienza con la línea "I get off trains and wave like the Beatles at JFK". ¿No está piola, amigooooooooo?



37. thirteen senses - crystal sounds

Luego de desaparecer tras el fracaso de su segundo álbum, los británicos Thirteen Senses parecieron haber claudicado en el esfuerzo de ser el próximo Coldplay. Todo pintaba bien, si hasta habían metido varias canciones en soundtracks de las series más vistas en los Estados Unidos. Pero desaparecieron. Hasta recién, con su retorno: Crystal Sounds vale la pena ya que no se queda a las sombras de Jack Johnson, Keane, The Prayer Boat o Doves sino que apunta un poco más alto aún, llegando a momentos de insospechada factura donde la comparación con Coldplay o Travis (Home) vuelve a estar vigente.



38. sarabeth tucek - get well soon

Te digo esto mientras falta poco para que comience el tercer partido de los play-offs entre Orlando Magic y Atlanta Hawks. La serie va 1-1 y estoy como loco. Me siento como un Mickey grandote y negro, con ritmo y que sabe volcar de lo lindo. Sarabeth nació en Miami y se crió en New York: ¿hinchará por Miami Heat o por New York Knicks? Tal vez por los dos, pero en el caso de que se crucen: ¿quién preferirá que gane? Todo un tema… Todo un tema… En 2007 Sarabeth sacó su debut solista tras haber colaborado con gente como Bill Callahan en el disco de Smog intitulado Supper. Dylan se confesó un admirador del debut de Tucek, vaya elogio. ¿Pero qué pasa con el segundo y complicado disco intitulado Get Well Soon? Bueno, esta hincha de los Heat y los Knicks se salió con la suya. En su voz se descubre un interesante compendio de cantantes americanas más o menos contemporáneas, a saber: Cat Power, Kristin Hersh, Lisa Germano, Karen Dalton y metámosla de colada a Leslie Feist. Y en su música se filtran Neil Young y Big Star. No sé si le va a gustar a Dylan, pero a mí me parece que está muy bien.



39. hunx and his punx - too young to be in love

Quinteto de Oakland que me recuerdan, conceptualmente, a Moldy Peaches, la bandita adolescente que formara Adam Green cuando era un mocoso impertinente. Porque Hunx and His Punx canta muy explícitamente sobre desarreglos de juventud, sexo oral en sitios públicos y abuso de ciertas sustancias de sospechosa calidad, tal como lo hacía Moldy Peaches. La diferencia radica en que en el caso de los neoyorquinos la música iba por el lado de un hip-hop de plastilina y en Hunx hay un espíritu de fifties/sixties girl-group. Con producción de Ivan Julian (de fama por su trabajo con Richard Hell and the Voidoids), Too Young to Be In Love requiere de ciertas condiciones de parte del oyente que yo ya no poseo. Por suerte. Que se vayan a hacer bochinche a otro barrio, pendejos de mierda. No me interesan en lo más mínimo.



40. rise against - endgame

Zurditos americanos de los suburbios de clase media de la estupenda ciudad de Chicago. Mocosos que hace diez años tocan punk rock americano, del de los noventa, del enérgico, del que aborda en sus letras temas políticos o de actualidad, desde el derrame de petróleo de la BP en el Golfo de México hasta la reforma Obama del sistema de salud. Más o menos como Attaque y su homenaje a Favaloro.



41. kassidy - hope st.

Cuatro muchachos de Glasgow que no se cortan el pelo y se dejan crecer la barba. Que prentenden ser Crosby Stills & Nash a fuerza de sus armonías vocales, que no se definen por una sola dirección musical: aquí encontramos al mencionado trío de hippies drogadictos junto a baladas de big music a la Waterboys, rockabilly, blues en clave Grateful Dead, country songs a la The Band y un poco de músicas que bien podrían ser soundtrack de westerns clásicos como Butch Cassidy & The Sundance Kid. Y de allí el nombre de estos cowboys escoceses: Kassidy.



42. the human league - credo

Cuando se larguen a escuchar Credo, primer álbum de estudio en diez años de estos pioneros del Synth-pop, se van a asustar: sonará la voz de Susan Sulley con el AutoTune, robotizada, pero es sólo un desliz: el álbum tiene el sello clásico de The Human League, lleno de aciertos simples y frases memorables. Grasitas ingleses que usan mucho maquillaje. ¿Se la comen? Es una pregunta demasiado peronista, muy del nuevo progresismo local que públicamente festeja el matrimonio igualitario. Entre nosotros: para mí todos los piratas se la morfan. Degenerados.



43. hype williams - one nation

Se supone, y sólo se supone, que Hype Williams es un dúo londinense formado por Inga Copeland y Roy Blunt. Pero no se sabe. Porque se dice que se trata de falsas identidades y, a veces, se rumorea que es un colectivo extenso, uno con mucho más que veinte asientos. Se trata de una electrónica abstracta y glacial, con bajo sodio. Desde Plastikman a Sigur Ros, el enigma de One Nation da pocos datos como para trazar un mapa musical que nos resulte conocido. SPK, Coil, Chrome, Tangerine Dream: gente jodida que se suponía rompía los huevos en otros tiempos. Hype Williams: ¿quién carajo son, qué carajo es? Tengo sed.



44. beardyman - i done a album

Darren Foreman es un beatboxer de Brighton, Inglaterra. Es decir un blanquito inglés que se cree negro y hace ritmos con la boca. Un Jorge Troiani con carnet de cool. I Done a Album me da la razón: los elementos de comedia son igual de numerosos que los musicales. La comedia es algo que, desde el punto de vista del consumidor, Juana Molina nunca debió haber abandonado. Pero bueno: a ella le convino hacerlo y terminar en su musiquita que, a fin de cuentas, la convirtió en alguien, qué importa si a fuerza de puro milagro y tedio del mundo globalizado. Pero volvamos a Beardyman, o a Darren, este blanquito que hace, a fuerza de su voz y algunos pocos elementos más tamizados por electrónica de bolsillo, una especie de dubstep con elementos de exotismo world music. Desde una tijera hasta música de los Balcanes podés oír entre sus delirios JorgeTroianescos, freak de los tiempos. Qué planeta generoso. Perdón.



45. tune-yards - whokill

Y de un beatboxer pasamos a una vocalista virtuosa que construye su segundo álbum, una vez más, a partir de su rica técnica vocal. Los elementos de world music, aquí, se concentran en el continente africano, por lo que su cruza con el rhythm & blues y el hip-hop resulta tan natural como orgánica. Merrill Garbus es el nombre real de esta blanquita americana de New England. Su método de trabajo tiene algo que ver con el de la arriba mencionada Juana Molina: genera loops y así va sumando instrumentación por capas mientras va canatndo sus canciones. El asunto es que Tune-Yards me parece muy superior en tanto a inspiración y factura.



46. guillemots - walk the river

Luego de un debut prometedor que ganara el Mercury Music Prize, Through the Windowpane, Guillemots perdió terreno con el segundo álbum, Red. En la confusión, su cantante Fyfe Dangerfield editó un disco solista. Tras exorcisar los demonios del fracaso con ese ejercicio onanista, Guillemots retorna a las fuentes y en gran forma con Walk the River, un disco con la intensidad y densidad del comienzo, sin dejar de tratarse de un pop bien accesible desde lo melódico. Walk the River y su connotación bíblica viene bien para estos días y, más allá de esta canción que da título a la obra completa, el disco se hace amigo de inmediato. Un viaje de épica inusual que sana las heridas del fracaso amoroso (por si el profesional hubiese sido poco) de Fyfe y que genera empatía en el oyente.



47. chipmunk - transition

Y sobre el final de la lista comenzamos la emisión de nuestro programa de cable “Negritos por un ratito”, otra creación de Canela. Jahmaal Fyffe es el negrito inglés que se hace llamar Chipmunk y que llegó al tope de los raperos de su país con apenas 20 años, conociendo ya los beneficios de la fama, el dinero y el perreo. Un campeón.



48. snoop dogg - doggumentary

Y este es un negrito de dimensiones míticas. Veinte años en el ruedo y once álbumes adentro, además de innumerables y escandalosas giras. Doggumentary viene a ser como la continuación de Doggystyle, el clásico que editara allá por los noventa. Se da el lujo aquí de grabar un tema con Willie Nelson. Otro campeón. Si no véanlo en este video by the pool en la horrible Las Vegas...



49. jamie woon - mirrorwriting

Jamie es londinense y se toma su tiempo. Es que sacó su simple debut hace tres años: Wayfaring Stranger, remixado por Burial. Y ese es el tiempo que se tomó para grabar el álbum debú, Mirrorwriting. Perfeccionista insoportable, parece que para cada canción tomó docenas de tomas vocales de las innumerables grabadas y con eso fue construyendo la versión acabada de cada pieza. Sus canciones son una mezcla de Rhythm & Blues y Folk, Dubstep y Pop clásico.



50. alison krauss & union station - paper airplane

Y nada mejor que la estrella del Bluegrass para cerrar estas listas, la bella Alison Krauss regalándonos Paper Airplane, un perfecto compendio de country moderno donde no faltan las mandolinas y los banjos, donde sobra el buen gusto y la bendición en la presencia de la perfecta voz de esta rubia oriunda de Illinois. El cover de Richard Thompson, Dimming of the Day, lo paga todo por sí solo.