sábado, 11 de diciembre de 2010

THE YES ALBUM (1971)


Basta de perder el tiempo con discos de mierda. Basta de repetir lo que se oye por ahí despreciando aquello que se desconoce: Yes. Basta del daño colateral del punk, que aportó tanto como destruyó (en el mal sentido: porque el concepto de destrucción no es un término negativo, ninguna palabra es en sí misma ni negativa ni positiva, tampoco aquello que expresa)

¿Te gustan los Charlatans y le tenés idea a Yes por lo que dijo algún mal informado o mal escuchado? Poné The Yes Album. Dale, bajalo que te espero... Ahora contás con esa ventaja, no tenés que ir a buscar el vinilo nacional usado al Parque Rivadavia, a ver si aparecía en un estado de conservación aceptable. Ni putear cuando algún ruido era muy fuerte o alguna marca profuna al punto de romper el curso de un surco. No: lo lamento, vos tenés ventajas hoy en día...

¿Bajó ya? Bueno, ponelo a sonar. Yours Is No Disgrace. Ponelo fuerte, no seas maricón. Ahí está bien. Escuchá ese arranque Zeppelinesco. ¿Qué me contás del Hammond? ¿Te acordás el nombre del tecladista de Charlatans? Ojalá que no. Ahora esa línea de bajo... ¿Te sigue gustando Charlatans o ya se te revelan de juguete? Ni hablemos del entonces debutante Steve Howe. 23 años, escuchá cómo toca. Parece el hijo de Rolo Puente, ¿no?

A Howe, que venía de la increíble banda Tomorrow, le gustó tanto la casa/estudio donde estuvieron dos meses grabando el álbum que cuando juntó guita con el gran éxito de Fragile y Close to the Edge se la compró. Y hasta el día de hoy vive ahí.

¿El bajo? Volvé a poner el tema desde el arranque y dedicate nada más que a seguir al bajista. Chris Squire, el único integrante común a todas las formaciones de Yes de la historia. Aprendió a tocar escuchando a John Entwistle. Y John Anderson (The Yes Album fue la última oportunidad en que su nombre se leyó John: luego le sacaría la ache: la hizo desaparecer gracias al accionar de un Grupo de Tareas) era un fanático de The Beatles mucho antes de formar su primera banda que hacía exclusivamente canciones de los pibes de Liverpool. Pero viste que origen rockero Yes no tiene... Calamaro escuchaba a Dylan, en cambio los de Yes siempre fueron medio pelotudos. Y eso que nacieron "allá". Imaginate si Calamaro nacía allá: hubiese sido más que Dylan.

Este disco marca un quiebre en el modo de trabajar de Yes. Entraron al estudio en Devon sin tener nada compuesto. Y en dos meses compusieron y regsitraron esta maravilla. Una obra maestra. Y pensar que sacan los discos de Pulp en edición de lujo y la gente no tiene The Yes Album ni en edición paraguaya.

Después viene The Clap. Me encantaba saber que estaba grabada en vivo, me gustaba escuchar los ruidos iniciales y los aplausos luego de la magistral ejecución a cargo de Steve Howe, claps que se diluían en un pronunciado y veloz fade out. Howe trajo una amplitud impagable a Yes. Tan importante como luego Wakeman. Howe trajo hasta el country and western.

El lado uno lo cerraba Starship Trooper... Madre de Dios... Qué manera de levantar minitas en facebook posteando Starship Trooper... Es que es re-larga y tiene tres movimientos: con eso las matás. ¡Tres movimientos! (¡Escuchá ese hammond viajando de derecha a izquierda, escuchá esa obra maestra y ahora osá decir que Yes no es una banda de rock!)
Cada un de estas tres partes está compuesta por un integrante diferente: Anderson, Squire y Howe, en ese orden. Y es una obra compacta, única. Mirá la letra (mientras la mirás, si querés, también leela):


I. Life Seeker
(Anderson)

Sister Bluebird flying high above,
Shine your wings forward to the sun.
Hide the myst'ries of life on your way.
Though you've seen them, please don't say a word.
What you don't know, I have never heard.

Starship Trooper, go sailing on by,
Catch my soul, catch the very night.
Hide the moment from my eager eyes.
Though you've seen them, please don't tell a soul.
What you can't see, can't be very whole.

Speak to me of summer, long winters longer than time can remember,
Setting up of other roads, travel on in old accustomed ways.
I still remember the talks by the water, the proud sons and daughters that,
In the knowledge of the land, spoke to me in sweet accustomed ways.

Mother life, hold firmly on to me.
Catch my knowledge higher than the day.
Lose as much as only you can show.
Though you've seen them, please don't say a word.
What I don't know, I have never shared.

II. Disillusion
(Squire)

Loneliness is a pow'r that we possess to give or take away forever.
All I know can be shown by your acceptance of the fact there shown before you.
Take what I say in a diff'rent way and it's easy to see
that this is all confusion.
As I see a new day in me, I can also show if you and you may follow.

Speak to me of summer, long winters longer than time can remember,
Setting up of other roads, travel on in old accustomed ways.
I still remember the talks by the water, the proud sons and daughters that,
In the knowledge of the land, spoke to me in sweet accustomed ways.

Y después viene Würm, el descenlace instrumental de Howe. Aquí se usa el flanger, efecto que era bastante nuevo en el momento. Lo usaba mejor que Roberesmí, ¿no? Yes se ha caracterizado por ser un grupo cuyos integrantes siempre se mantuvieron al tanto de todos los progresos técnicos que se iban sucediendo adaptándolos de inmediato, a todos ellos.

¿Y? ¿Cómo andan los Charlatans? ¿Y la familia? A mí me gustan los Charlatans. Peeeeero...

El lado dos comienza con I´ve Seen All Good People. Jon Anderson jamás conoció a un peronista, debo aclarar por si hiciera falta. Anderson a cappella en una armonía hermosa, un laúd, otra vez el hammond (crudo y cocido), cintas. Un espectáculo: un festival pa´l ojo, como diría Carlitos. La segunda parte es una repetición de la sentencia que da título al tema con un Howe rockero, muy Pagey. Shimmy Pagey.

A Venture es un breve remanso de Anderson (en los discos de Yes las apariciones de todos los integrantes están muy equilibradas) que revela toda su admiración por The Beatles y por su propia marca registrada, la de Yes que ya se formaba como inconfundible y maravillosa.

Y el disco se va con Perpetual Change: ¿notaron cómo saben titular? Otro tema largo (lo que el punk estableció como un pecado, qué imbecilidad). Acá pueden notar cómo escuchaba Spinetta a esta banda: su sonido y estilo de guitarra en el primer Invisible está más que menos sacado de aquí. Luego comenzó a escuchar Chuck Mangione y cagamos fuego... Encima después se hizo el militante del bien-pensante perpetuo...

Ay ay ay, qué disco de la concha de la lora. Yo tendría unos catorce cuando me lo compré (por primera vez). Todavía no conocía a The Cure ni a otro montón de porquerías que me llevaron a dar este paseo tortuoso e inútil, extensísimo, para volver al mismo lugar de siempre, al que de vez en cuando siempre retorné por admiración y sin vergüenza. Porque todo el mundo tiene que volver a Yes. Y a Raphael. Porque aún cuando nunca los hayas escuchado, a esta gente se vuelve como se regresa al misterio de uno mismo.

Picada Is No Disgrace. Salvo que seas justicialista, claro. Me lo bailo todo. Digan lo que digan los demás.