domingo, 19 de diciembre de 2010

CLOSE TO THE EDGE (1972)


No: no se puede. Digo: sacar The Yes Album y, un año más tarde, Close to the Edge. Sí: es digno de un Messi, que no para de hacer goles y romperla. Y Yes es el Barcelona de hoy en los comienzos de los setenta, no caben dudas. Lo más lindo es que prácticamente no figuran en ningún manual vigente. Perfecto, precioso. Hablo de los manuales del rock tal los conocemos, por supuesto que no todos los libros están escritos por improvisados. Pero en los tiempos que corren las cosas son así: la Biblia tiene mala reputación. Increíble. Pero no hablemos de religión y mucho menos de Cristianismo que me van a hacer un escrache por Rightwing Dinosaur.

Hablemos de Close to the Edge, esa maravilla de tres canciones que editara Yes en el 72. Luego de grabarlo Bill Bruford partió hacia King Crimson. Y lo reemplazó Alan White, baterista de mismo nombre y apellido que el otrora de Oasis pero que nada tiene que ver: el de Yes venía de tocar en la Plastic Ono Band. Casi nada. Fíjense lo que es la dimensión de Yes, la banda ignorada por casi todos los Manualitos del Rockero Peronista Bonaerense: Largó a Bill Bruford, una bestia peluda, que se fue a King Crimson, otra banda de las diez mejores de la historia. Y lo reemplazó un Plastic Ono Band. "Por Dió Behnahdo, subí el volumen que me encanta este tema Clou-tu-dieh... Le pusieron así por Herman Hesse, Behnahdo, subí el volumen..."

Jon Anderson se estaba abriendo a las filosofías orientales y sus letras y la música de su banda estaban dando cuenta de ello. Entraban por la puerta occidental para introducirse cada vez más en ese universo que las ilustraciones de Roger Dean tan bien plasmaban en las tapas de los álbumes.

"I crucifed my hate and held the word within my hand
There´s you, the time, the logic or the reasons we don´t understand"

Me recuerda la letra de Putita, de los Bobosónicos. O alguna de Mollo, lúcido crítico social que le da al gobierno como loco, por ejemplo esa de "el 38 está cargado", sobre todo a la hora pico.

Close to the Edge llegó al puesto cuatro de álbumes en el Reino Unido y al 3 en el de los Estados Unidos. Al de álbumes, nada de "indie albums" ni "alternative chart", al común, al único por esas épocas. Y este dato habla de los tiempos que corren.

Como se sabía les iba a ser difícil conseguir difusión con temas de 18 minutos de duración, enviaron white label promos a las radios donde el tema central del disco, que ocupa todo el lado a, estaba segmentado. No avisaron que así lo hacían, digamos: no lo aclararon en el press sheet. Así lograron cierta difusión y ayudaron a que el disco se vendiese de tal modo que pudo llegar a esos puestos de privilegio en Septiembre de 1972, fecha de publicación de esta obra maestra.

Aquí también comienza la costumbre de Yes de trabajar los álbumes alrededor de un motivo o canción particular, en base a la modificación del mismo y a una repetición conceptual permanente. Como decía más arriba, modalidades que tienen mucho que ver con el despertar de Anderson a las filosofías orientales.

El álbum está armado con la formación de Yes que se considera clásica:

Jon Anderson
Steve Howe
Chris Squire
Rick Wakeman
Bill Bruford

Otra que La Máquina de River.

La segunda pieza del álbum es uno de los clásicos más festejados de Yes: And You and I. Es bueno contar que la guitarra del comienzo de la canción fue sampleada por David Sylvian en uno de sus discos en colaboración con Robert Fripp, y digo que es bueno decirlo para realzar aún más a David Sylvian, el hijo de Scott Walker menos celebrado en los Manualitos del Rockero Peronista Bonaerense. Más allá de este detalle, qué se puede decir de un disco donde se cantan cosas como

"I listened hard but could not see
Life tempo change out and inside me
The preacher trained in all to lose his name"

Qué hermoso todo en este disco, las progresiones y los cambios dentro de la cíclica repetición, la vuelta al comienzo, el hincapié en el motivo central. El don melódico de Anderson es beatlesco, más por su riqueza que por su coloratura. Steve Howe es uno de los guitarristas más rockeros que yo haya oído jamás, no importa que por su virtuosismo el pueblo peronista se lo pierda: sigan con las patitas en la fuente. Y si no me creen vayan al comienzo de Siberian Khatru: riff rififí clásico si los hay. Y la frase del hammond serrano de Wakeman. "Por Dió Behnahdo, subile más el volumen y el próximo Gancia hacelo más cargado que Gancia liviano no es Picada Khatru..." Porque Wakeman le comenzó a dar al Gancia en las sesiones de Close to the Edge. Más que porque le gustara o porque le pegara lindo si lo tomaba bajo el rayo de sol, lo adoptó como bebida de cabecera por una cuestión estética: le gustaba que el preparado con hielo y limón más sifón de cajón quedara del mismo color que su pelo. Entonces se servía de a siete vasos que los apoyaba uno encima de cada sintetizador; así, rodeado de Gancias con hielo y limón, el loco tocaba las teclitas por doquier mientras se clavaba los siete Gancias del apocalipsis, simultáneamente.




Y luego el punk vino a terminar con toda esta gloria: "Alpargatas sí, Gancias no".