miércoles, 24 de noviembre de 2010

LAS COSAS EN SU LUGAR


En alguna vieja Polémica pensé que se me había ido la mano con mi entusiasmo anti-Liam, pero no: la aparición (virtual) del primer simple de su nueva banda Beady Eye (Oasis minus Noel Gallagher, es decir CERO) me da la felicidad de saber que la intuición no se equivoca. La conclusión más importante tras la escucha de Bring the Light es el hecho de saber lo que se vislumbraba evidente: Liam Gallagher es un estúpido importante. Su hermano Noel lo dijo muchísimas veces, lo que pasa es que en el contexto de las peleas fraternales que mantenían en público uno podía pensar que se trataba más de munición pesada que de realidad, aún cuando uno apreciaba muy seguido que Liam no tenía muchas luces.

Con el alejamiento de Noel Gallagher hacia sí mismo las cosas comenzaron a ponerse en su lugar. Está claro que los demás "integrantes" del último Oasis no podían rechazar un "laburito" de rock star en la banda de un ex Oasis apellidado Gallagher, por más que este ex fuese Liam: a mucho trabajo, dinero y todo lo que viene detrás se contraponía una vida gris, anónima y de estrepitoso fracaso. Digamos: debían retomar sus vidas pre-Oasis o ser parte de Beady Eye. La decisión es fácil, como fácil era saber lo que iba a ser la producción de este grupo. No: no me digan ahora "te estás adelantando, ahora sacan el álbum y te tapan la boca" porque eso es más que improbable imposible.

Para los oídos de aliento breve (para los Davies, Diente o Zuker, por nombrar a tres habitués de las entradas del Blog) sí puede ser temerario este lapidario comentario o, mejor aún, mi diatriba anti-Liam de la vieja Polémica (tan vieja que sospecho todavía estaba Copa Davies como asistente: Davies, si estás leyendo esto sabé que la tribuna te reclama y que sos bienvenido, sólo hace falta que tengas un poco de humor). En mis oídos resuena ahora algún latiguillo del tontorolo de Diente (qué delicado estoy) quien cuando quería elogiar algún disco nuevo que sonaba por vez primera en El Oasis Original Flavor decía: "Son buenos, cuervo: tienen rock..." Ay Dios mío, las cosas que tuve que aguantar en ese local infernal... No me caben dudas que las neuronas remanentes de este muchacho Diente hicieron su particular sinapsis y eruptaron el citado latiguillo mientras escuchaba en la "interné" el nuevo tema de Beady Eye por vez primera. ¿Y Zuker? ¿Qué habrá dicho Zuker en el programa del desagradable este de Matías Martin...? ¿Cómo habrá pronunciado Beady Eye el líder de Poncho? Es más: ¿Cómo habrá dicho Buenas Tardes, habrá podido? Ay Dios mío, las cosas que uno tiene que aguantar en El Oasis in the Head...

Retomando este sinsentido, cuando supe que se podía escuchar en la Red Cazabobos el nuevo tema de Beady Eye me agarró un poco de cui-cui. Temía que me gustara o, peor aún, temía que fuese una buena canción. Puse la flechita en la flechita del play (porque antes poníamos el pick-up en los surcos sordos del comienzo, mientras que ahora lo cliqueamos todo en este rumbo a la nada, este camino al fracaso) y le di al miki-máus...

El sonido, como bien dijo Andrew Loog en Let Polémica Crinkle Their Heads to Death, es el de Ocean Colour Scene. Golazo en contra entonces: ni siquiera pudieron sostener el sonido del último Oasis, es decir el del Oasis post-Bonehead (que Dios lo tenga en la gloria: yo lo extraño). No, no quiero decir con esto que el Wall of Noise de Oasis Original Flavor haya sido creación de Bonehead, simplemente fue una alusión temporal.

Después de la primera impresión fue fácil saber qué seguía: algún hook repetido hasta el cansancio, una canción con cero inspiración que no respeta (por incapacidad, no por decisión estética ni narcótica) la estructura clásica de la canción pop. Tampoco quiero decir aquí que si uno se aparta de esa estructura la canción está condenada: NO. Está condenada si se aparta Y tiene CERO inspiración. Perdón que aclare obviedades pero temo que Diente esté leyendo estas líneas. Menazame, Tooth: menazame.

Retomando, once again: las canciones de este muchacho Liam en casi todos los casos responden a este modo de "construcción:" un hook, o una frase, o un riff a partir de los cuales se teje una melodía. Algún cambio simulando un estribillo, o un puente, o lo que fuere, repeticiones, otra vuelta, etc. Si bien no sé si Bring the Light es autoría de Liam, todo indica que sí: el conjunto gira alrededor de la frase del piano repetida hasta el cansancio, una bajada, y vuelta a lo mismo. Le pone unas coristas negras o alguna negra y alguna blanca, todas con polleras cortas y piernas deseables/deseosas, las hace bailar, sube el volumen y se piensa que es más que Ike y Tina Turner juntos. Pero no. Y lo peor de todo es que ahora, desde que se fue Noel, estas pobres canciones quedan desnudas en sí mismas y entre más canciones olvidables: otras suyas y algunas de Gem y Andy Bell. Señores: Gem y Andy Bell, dos mega-losers. Dos muchachos que seguí en sus grupos Ride y Heavy Stereo porque yo hacía eso cuando era joven: llenaba el tiempo tirándolo por la borda. Y me gustaban, sí: Carnival of Light, sí. Chinese Burn, Cartoon Moon en su versión original: sí. Todo muy bien. Pero déjense de joder. Noel: demoraste mucho en escapar de esa trampa. Y qué inteligente sos: estás rascándote el higo (gracias nona) en lugar de andar colgándote una guitarrita para que algún descerebrado te ande adorando vacuamente.

Lado B de Bring the Light... Sons of the Stage. Nótese que no saben titular, por supuesto que ni eso saben... Son la medianía más absoluta y están condenados no al fracaso sino a algo que es mucho peor: sentenciados a ser una banda de rock con éxito en el año 2011. ESO SÍ QUE ES EL INFIERNO. ¿Noel? Condenado a hacer un par de clásicos, cuando se le cante el culín (qué fino estoy).

Retomando otra vez, u-turn: Sons of the Stage... arriesgo a que es una idea original de Gem. Esa cosa glam berretona (Álvarez, Berretoni, Bordagaray: así comenzaba la lista de primer año división C del Instituto San Román, cuando yo era un aplicado, abnegado y correcto estudiante secundario de un buen colegio católico) es su marca de agua. La gran voz de Liam (Liam siempre tiene una gran voz pero no todas las veces, ni mucho menos, es un buen cantante: es más bien pobretón técnicamente; basta de repetir sandeces, aguante Bongiovanni) no alcanza para hacer de este bosquejo una buena canción, ni siquiera una del montón. Lo que ayudaba a las composiciones de Liam, Archer y Bell en Oasis era el marco de oro que significaba el bloque de canciones de Noel. Imaginen un disco entero con las cancioncitas de estos montoneritos del rock: mamita querida, menos mal que yo ya estoy retirado...

Y de las letras, finalmente, no voy a decir nada. Sería demasiado cruel ya que son demasiado malas. Volviendo a uno de los habitués del Blog: están al nivel de Zuker y Lea Ponchito Turf. Son de una imbecilidad suprema. En definitva: todos sabíamos (en La Cabeza) que el diferente, el tocado por la varita, el Pitu Barrientos, era Noel. Nunca hubo dudas de ello. Pero sí hubo que remarcarlo durante los últimos años de Oasis como para contrarrestar a los boludos que se subieron al carro tarde (y tras decir por largo tiempo que Oasis era una banda cabeza, los La Renga ingleses) elogiando la peor etapa de Oasis: el Oasis post-Be Here Now. Sí, sí: varios discos fueron buenos luego de BHN, pero ninguno de la talla Oasis. ¿Y por qué? Porque Noel se confundió un poco en el 98, luego se relajó y después se puso muy vago. ¿Cuál fue el último disco de Oasis donde TODAS las canciones tenían autoría exclusiva de Noel Gallagher? Bueno, todo dicho... Ahora va a volver a suceder lo mismo, cuando Noel saque su disco de las cerezas, o el del enano de jardín, o ese donde está con una minita tirado debajo de un árbol.

¡Qué alegrón me diste, Beady Eye!