lunes, 25 de octubre de 2010

HIGH LINE


High Line. Entrá por la 14 y 10th avenue, Springsteen said. Estaba cerca, caminé no más de 8 blocks. Ahora estoy en este paseo/mirador increíble diseñado por alguna persona muy talentosa quien, probablemente, no haya estudiado en la UBA.

Por acá alguna vez pasaban trenes, rieles elevados inmiscuyéndose en la urbe. Hoy es un lugar de paseo admirable donde la ciudad más importante de la humanidad contemporánea (probablemente también de todos los tiempos) se deja ver por retazos. En la curva que el tortuoso y moderno parque da a la altura de la West 17th Street uno puede sentarse y observar en dirección sur la estatua de la libertad: su gloriosa silueta se recorta en la bruma de la lejanía. A pocos pasos de esta posición y bajando unos peldaños hacia una especie de anfiteatro que no es más que un mirador sobre la 10th Avenue: podemos ser testigos del heraclitano tránsito.

Vine a traerle los discos a Paul McCartney y Tom Verlaine. Se habían acumulado muchos emses y el valor del lote trepaba hasta los 500 pesos: hay que ciudar el trabajo. Si bien siempre me guía el olor del dinero en el camino pensé también que estando en este lugar del mundo, puede resultar una buena oportunidad para redactar la Constitución de El Oasis in the Head. Y así será. Será Estado independiente. Habrá muchos cambios, impredecibles en su continuo. Sólo puedo adelantar que la promulgación de la Constitución requerirá la presencia simultánea de todos los socios, socios que serán bendecidos con el don de la exclusividad perenne. No habrá más ingresos, salvo en caso de decesos. Deceso no es renuncia sino muerte. Así que bajate ahora o quedate para siempre. La membresía tendrá carácter hereditario y un linaje de sangre nos desparramará nobles por entre la humanidad como si fuésemos el High Line de The Head.

There is no easy way out (from here)