miércoles, 29 de septiembre de 2010

COMENTARIOS INÚTILES EL OASIS 29/09/2010


1. junip - fields

Arrrrancan Los Autos Locos… Junip es la banda del sueco José González y, a diferencia de sus discos solistas, esto tiene un toque de acústica electónica, como dicen los yúrnalists tan cool y tontos de revistas ya “inleíbles” como Spin (siempre fue pésima, en verdad) y NME. Es decir, se valen de alguna cajita de ritmos y de algún loop para redondear sus canciones pop de espíritu acústico. Fields es un muy lindo disco, mucho más llevadero que lo último de Gonzalito solo. Es como si Ian Brown tuviese un cerebro y, además, afinara.



2. shit robot - from the cradle to the grave

Marcus Lambkin es irlandés pero residente neoyorquino y es quien ha convertido a James Murphy en LCD Soundsystem. Este dato se los doy como clave para la descripción de From the Cradle to the Grave, solista debut de Marcus como Shit Robot: electrónica análoga con modos digitales, curza entre Kraftwerk antiguo (Autobahn) y New Order modelo 1987; si te gusta eso y LCD Soundsystem, dale para adelante.



3. ariel pink´s haunted graffiti - before today

Ariel Pink es Ariel Rosenberg, un músico que anduvo haciendo discos caseros demasiado lo-fi frenéticamente durante casi una década. Animal Collective lo detectó y le hizo editar algo de esas grabaciones. Su fama creció en los submundos hasta que 4AD acaba de contratarlo lanzándose así su disco “no-casero” debut, Before Today. El dinero de un sello lo sacó de sus manías de zaparrastroso pero no logró instalarle un sonido demasiado pro: su producción es la de Beck de Loser hacia atrás. De todas formas eso lo compensa con su eclecticismo en cuanto a influencias: resuena en sus canciones cosas tan disímiles como Deacon Blue, Hall & Oates, Sparks, Felt, The Zombies y Queen.



4. badly drawn boy - it´s not what i am thinking

Han pasado diez años desde la edición del disco-debú de “Los Badly”, el ganador del Mercury Music Prize “The Hour of Bewilderbeast.” Desde entonces el gorrudo de Manchester nunca se detuvo demasiado ni modificó su modo de hacer canciones. Más allá de cambios en la producción (a partir de Have You Fed the Fish?), su impronta melancólica subyace más allá del slow/mid-tempo/upbeat por el que se deslizan sus gemas pop. It´s Not What I am Thinking no es la excepción. El brillo sonoro está empavonado y la belleza de horas de siesta está intacta. Parece el mismo disco de siempre, pero con diferentes títulos y una nueva tapa y una ligera variante en su más que familiar rumiar. Que no se mude nunca.



5. robert plant - band of joy

Es curioso cómo Robert Plant, si bien lleno de prestigio, no entra en el salón de los elegidos. Es como que se lo resiste. Y es inexplicable. En su sinuosa carrera solista siempre le escapó a la comodidad, a la seguridad de lo que le marcaba el mercado. Ni siquiera cayó en la tentación de sostenerse en las diferentes reencarnaciones de Zeppelin, exitosas en el más amplio sentido todas ellas. A tal punto que prefirió armar su propia banda, The Strange Sensation, a continuar con Page a su lado. Y luego desarmó TSS, no vaya a ser cosa que la comodidad le haga dormir una siesta. Y se juntó con Alison Krauss. Y se separó. Y para marcar territorio se juntó con sesionistas de Nashville y llamó a su nuevo disco Band of Joy, el nombre de la banda que tenía con John Bonham antes de formar Zeppelin: ¿hay manera más profunda de distanciarse de Led Zeppelin? Cuando Band of Joy Zeppelin no exisitía en absoluto. Band of Joy, el álbum, es un viaje por el desierto americano en un auto cargado de épica, tristeza y melancolía. Las canciones son soberbias, los arreglos encumbrados, las ejecuciones inigualables. Robert Plant, desde hace una década, hace discos mejores que los de Dylan, Lou Reed o Leonard Cohen (no lo pongo en la lista a Neil Young porque lo quiero mucho, ni a Bruce porque no sería cierta mi afirmación); pero eso no le da la chapa de songwriter extraordinario. Es ridículo, como el mundo.



6. the black angels - phosphene dream

Tercer disco de estos texanos cultores del rock psicodélico de garage. 13th Floor Elevators, The Velvet Underground, The Stooges, Loop y todas las colecciones Nuggets puestas en una licuadora de Austin dan, a los treinta segundos, Phosphene Dream.



7. black mountain - wilderness heart

Y como todo tiene que ver con todo en la nada misma, otra banda con la palabra Black en su nombre que saca su tercer disco. Black Mountain son de Vancouver y hacen un rock bluesero de los setenta con Led Zeppelin III como referencia máxima. Estos cinco jóvenes canadienses saben bien hacer lo que hacen bien: riffs de Page con teclados ala Jon Lord y gran plasticidad melódica es el tríptico que define a Wilderness Heart.



8. brandon flowers - flamingo

Por lo general el primer disco solista de un frontman, cuando se da en los albores de la carrera de la banda a la que pertenece como en este caso, son bien diferentes a lo que se les conocía. Son como un ejercicio experimental mientras la banda se oxigena. En el caso de Brandon Flowers es todo lo contrario: parece un ejercicio egocéntrico ya que hace un disco que bien podría ser el cuarto de The Killers, pero lo hace solo, como diciendo: "los otros tres discos también son míos, yo soy el que hace todo en verdad, los demás son descartables." Así que Flamingo es eso: el cuarto de The Killers. Lo que más se aleja de lo que ya se le conocía es tal vez On the Floor, que suena un poco a Lou Reed.



9. ceo - white magic

Eric Berglund es CEO, además de ser un integrante de Tough Alliance. White Magic es un sólido disco pop que no deja espacio para que se produzcan fisuras: a los 28 minutos el visor marca el final de un disco que tiene influencias que van desde OMD (Love and Do What You Will) hasta The Beatles (Oh God Oh Dear) pasando por el Depeche Mode de Vince Clark (All Around). Come with me.



10. blonde redhead - penny sparkle

El trío neoyorquino Blonde Redhead sufrió una sana metamorfosis al pasar de Touch & Go a 4AD: su art-punk original mutó en una especie de trip-pop cerebral sin perder en intensidad. Penny Sparke es de esos discos donde un mood toca su pico, el punto culminante de la primera parte de lo que será, seguramente, una extensa carrera. Synth-pop con alma, refinamiento y una justa dosis de inquietud, como un Portishead menos siniestro, como un Goldfrapp de Felt Mountain caminando hacia Black Cherry.



11. hurts - happiness

Resulta tentador marcar a este dúo de Manchester como una reencarnación de Pet Shop Boys, pero no. No porque no sean lo suficientemente buenos sino porque no sería una afirmación demasiado precisa. Sí son dos, sí tienen pinta de balas, sí se sacan moody-pictures en blanco y negro para la tapa, sí tienen líneas de synth aquí y allí que pueden traernos a la menta las que hicieron y hacen Chris y Neil, sí son muy refinados. Pero no. En el delicado y cerebral pop de Hurts hay algo más sanguíneo, hay más amor por el soul y el gospel, por la canción melódica con ecos de himno. Es como tomar esa idea que alguna vez fue Coldplay y pegarla más a Take That que a Radiohead, y esto es un halago. O intenta serlo. Por momentos se está claramente más cerca del Ultravox de Vienna que de los Pet Shop Boys. Y encima Kylie Minogue está de vocalista invitada en Devotion. Recomendado, si no vean esto:



12. get cape, wear cape, fly - get cape, wear cape, fly

Sam Duckworth es un inglés de Southend que se hace llamar “Get Cape, Wear Cape, Fly” y podría definirse como la versión británica de Jens Lekman. Con sus dos primeros discos ayudó a encender la mecha de los nuevos folk songwriters ingleses junto a Jamie T y Jack Peñate. Parece que anduvo tan prolífico desde su último álbum de dos años atrás que hoy se encontró, de golpe y porrazo, con 100 canciones. Esto lo desconcertó y no supo bien cómo armar el nuevo y homónimo disco. A tal punto que, antes de arrivar a la forma final de Get Cape, Wear Cape, Fly, armó siete discos diferentes. Las canciones aquí presentes se pasean por estaciones tales como el primer Blur (el que quería ser de Manchester con desesperación), The Style Council, New Order, Belle and Sebastian, Kings of Convenience y Wayne Coyne.



13. grinderman - grinderman 2

Grinderman se ha convertido en el ejercicio de salvajismo del Nick Cave modelo "adorable millonario." Como volver a la mugre, al menos sonoramente, de tanto en tanto. A tal punto es así que la tapa de Grinderman 2 es un lobo suelto en un living-room de mucho estilo, probablemente el de la casa del propio Cave. No se puede decir mucho de un disco cuya presentación se intentó con lo que va de este párrafo: el blues-rock de garage es la gran especialidad de Nick Cave y la verdad es que en Grinderman está llevado un poco más allá. Y el hecho de que le haya pagado a Robert Fripp para que le remixe y toque algo en una de las canciones es una felicidad pa´l oído.


(Un aviso genial)

14. chief - modern rituals

Estos muchachos Chief crecieron en California y se formaron en la New York University. Nada más promisorio que esto: es casi como criarse en Mendoza y formarse en Filosofía y Letras de la UBA, en la pintoresca calle Puan. Es lo mismo. Entonces Chief, les cuento, es una especie de Fleet Foxes pasados por la electricidad de Doves. Es un folk rock y un folk pop hecho en America pero con muchas influencias británicas. Modern Rituals es un disco promisorio que nos deja esperando más de estos muchachos locos, estos muchachos Chief.



15. ciccada - a child in the mirror

Ciccada es un sexteto griego que hace prog-rock con tintes folk y mucho sentido melódico. Flautas y teclados predominantes los hacen acercarse a Jethro Tull y Gentle Giant. Pretty lindo.



16. chromeo - business casual

Dúo electro pop canadiense que la pegara con su segundo disco, Fancy Footwork. Business Casual tiene mucho electro-hit con vocoders y alguna que otra white boy funk guitar. 80´s R&B pop pasado por la pista electro. Tanto que parecen franceses.



17. crocodiles - sleep forever

Segundo álbum del dúo californiano con producción de James Ford (Simian Mobile Disco). En el debut habían incursionado en el noise con incrustaciones de melodicidad indie, si se me permite melodicidad e indie. Como palabras. No sé. Digo, de pronto: me parece. Con Sleep Forever se domestican un poco y sus travesías pop en clave noise/garage merodean la costa habitada por Jesus & Mary Chain, My Bloody Valentine, The Seeds y varios de los shoe-gazers originales como por ejemplo The Telescopes.



18. chilly gonzales - ivory tower

El Chilly Gonzales está jugando para Rosario Central en la B Nacional. Además, en sus ratos libres (sea después de entrenamiento o algún fin de semana libre por expulsión o lesión), hace discos. Ivory Tower es de otra estirpe que Solo Piano: aquí el sabor euro-pop aflora y las bases electro entretejen junto a pianos y sintetizadores melodías que hacen de Chilly Gonzales un clásico de la entertaining music del nuevo siglo.



19. edwyn collins - losing sleep

Edwyn es uno de los más refinados músicos pop de Escocia, de todos los tiempos. Orange Juice es cosa seria, tanto como The Smiths. En 2005 sufrió el Sr. Collins una doble hemorragia cerebral y quedó en una silla de ruedas. La recuperación fue tan buena que, un tiempo después, volvió al trabajo. Produjo a una banda incipiente (Frankie & The Heartstrings, próximamente) y sacó su séptimo disco solista con una pequeña ayuda de sus amigos Johnny Marr (qué buen tipo debe ser este loco de la guitarrita), Alex Kapranos y Roddy Frame. Losing Sleep nos ofrece un Edwyn Collins intacto, con su particular amor por Motown procesado a través de tres décadas del pop británico más refinado. Losing Sleep y Searching for the Truth valen todo el disco.



20. ray lamontagne and the pariah dogs - god willin´ & the creek don´t rise

Ray, con tres discos, fue nominado al Grammy un par de veces (nunca lo ganó). Para el cuarto armó una banda con sesionistas de Tom Waits, Ryan Adams y Beck, se encerró en una cabaña de los bosques de Machachuche y en dos semanas registró la totalidad de un álbum que suena con la urgencia de la música en vivo. El blues que une su lado pop a su lado rock, ni hablar del folk que ilumina apenas su noche de voz áspera, hacen de God Willin´ & the Creek Don´t Rise una cruza entre Joe Cocker, Ryan Admas, Tom Waits y Keith Richards & the Expensive Winos.



21. killing joke - absolute dissent

Jaz Coleman y Youth son la espina dorsal de Killing Joke, una banda que se formó a finales de los setenta en cuyas canciones convergían el punk, el goth, el rock con sabor metálico y el espíritu industrial de Throbbin Gristle. La historia de Killing Joke es muy rica: su primera encarnación finalizó en el segundo disco cuando a Youth lo tuvieron que internar en un psiquiátrico donde quedó encerrado por más de dos años. El abuso del LSD y las inclinaciones ocultistas de ambos líderes no resultaron buena combinación. Jaz Coleman continuó sólo con un considerable éxito comercial a punto tal que, cuando Nevermind, le ganaron a Nirvana un juicio millonario por plagio (Come As You Are; en el juicio Jaz Coleman aportó, como parte de las evidencias, cartas que un joven Kurt Cobain le enviaba cuando el disco Night Time: guardar todo el fan mail rindió sus frutos). Bueno, pero me estoy yendo por las ramas: hace un año y medio todos los integrantes (el recuperado y devenido exitoso productor Youth incluido) se reunieron en el funeral del alguna vez bajista de la banda Paul Raven. Y allí, inspirados por el calorcito que aún emanaba el cuerpo sin vida del finado, decidieron grabar un disco: Absolute Dissent. Poderoso, frenético, áspero pero siempre melódico y correcto en la estructura de sus canciones, el disco es un buen resumen del sonido de la banda entre los años 81 y 92. Se deben seguir drogando mientras invocan a espíritus malignos.



22. kano - method to the maadness

Kano es un rapper amigo de Damon Albarn. Lo más notable de Kano hasta hoy había sido su participación en White Flag del grupo infantil Gorillaz (de gira con Panam próximamente). En el cuarto disco, Method to the Maadness, el negrito lo invita a Damón y Damón accede porque favor con favor se paga. Así, este es un disco para volverse negrito por casi una hora entera con este morocho que, de la noche a la mañana, se convirtió en la crema de la crema del jí-jó londinense. Los Hot Chip también participan en un par de temas.



23. matthew dear - black city

El productor y DJ de Michigan Matthew Dear se viste en Nike y laburó para Hot Chip y The XX. Black City es el sucesor del exitoso Asa Breed de 2007 y parece un disco hecho en 1981. Funk-pop cerebral construido con pulcritud quirúrgica: aquí están la dupla Bowie y Eno del final de los setenta, los Talking Heads de Remain in Light y una cruza entre New Order y Nitzer Ebb.



24. neil young - le noise

El Sr. Young saca discos así cómo así, sin hacer alharaca. De golpe te enterás que en tres semanas sale uno, producido por Daniel Lanois, nada menos. Le Noise es un disco urgente y cuando un genio de esta talla tiene urgencia (viven en ese estado, en verdad) agarrate. Podés escuchar retazos de casi toda la carrera del canadiense desde el comienzo solista hasta el comienzo de los noventa. Está solito con su alma y con su Old Black. Y desde allí escupe luz que Lanois va moldeando en conexión telepática. Y entre loops, furia distorsiva en compresión, remansos y preanuncios de un final incierto, mientras sus contemporáneos y viejos compañeros de ruta se le van muriendo (de Ben Keith a Larry Johnson), el Neiler te espeta: “I lost some people I was travelling with”, cual lamento de comienzos de álbum. ¿Cómo se las arregla para que se reconozcan partes de su obra previa tan disímiles como Harvest Moon y Trans? Bueno, primero es Neil Young. Y segundo ninguno de sus discos es tan diferente a los demás. Prestá atención y después lo discutimos.
La sensación que me queda es que Neil Young escribe sobre los temas que más o menos sobrevoló a lo largo de toda su vida demostrando que sigue confundido, que no los termina de comprender. Es como no haberse alejado ni un sólo centímetro del punto de partida, a pesar de haberse movido tanto y tan bien. Si no tenés este disco deberías prender fuego todos los que sí tengas.



25. smoke fairies - through low light and trees

Dúo de Sussex; qué lindo es Sussex, qué lindo. Qué lejos queda, por Dios: muy dentro de la cabeza. El nombre Smoke Fairies exige el género de que se trata: folk inglés, canciones bellas en clave Sandy Denny. Katherine Blamire y Jessica Davies pasaron una temporada en New Orleans y eso se les filtra entre tanta campiña británica haciendo de la combinación algo irresistible. Folk rústico pero fino, armonías celestiales, frases de guitarras que gotean blues tanto como folk y pop; tan exquisito como Lionheart de Kate Bush. Fantástico.



26. skream - outside the box

Oliver James es otro productor y DJ (y van…) que graba bajo un moniker determinado: Skream. Se dedica al dubstep, esa música que sabe de bajos profundos y viajes astrales sintéticos. Oliver remixó a Vicente LaRouxa y ganó así fama. LaRouxa devuelve el favor, porque favor con favor se paga, y se canta una de Outside the Box. En otra hay negritos rappeando, muy jí-jó en clave dubstep. Esto es dance music en el sentido ecléctico, o más bien amplio. Todo muy modeBno y vintage a la vez.



27. of montreal - false priest

Qué bárbaro hasta dónde llegaron estos muchachos alguna vez indie-stars: el décimo disco, False Priest, es tal vez el más upbeat de todos los que sacaron, y en clave funk. A punto tal que tienen de invitada a Janelle Monáe, una negra que es una monada lo que canta y baila. Recomendado, sí: otro más.




28. roots manuva meets wrongtom - duppy writer duppy


Roots Manuva ya había hecho versiones dub de sus discos anteriores (Dub Come Save Me, 2002). También le encargó el mismo trabajo a otra gente: el DJ y productor Wrongtom hizo remixes dub del álbum de 2008 Slime and Reason. Bueno, parece que les gustó tanto el resultado allí expuesto que, a partir de algunos de esos remixes hicieron música nueva hasta armar un disco completo, a puro dubstep, como si The Specials hubiese sido tomado por sus negritos 24 horas al día.



29. oceansize - self preserved while the bodies float up

Oceansize es un quinteto de Manchester que comenzó su carrera metalera en el año 2003. Sí: porque también hay metal en Manchester, ¿o ustedes qué se pensaban? El post-rock cantado que hace de Self Preserved While the Bodies Float Up un muy sólido disco, se construye a partir de riffs dignos del mejor Sabbath: it´s a stone stone stone stone world. Y si hablamos de Stoner Rock, estos muchachos me hacen acordar un poco a Melvins y otro tanto a Porn.



30. rose elinor dougall - without why

“Rosita… Preparame los ravioles…” pedía un payaso allá por la infancia mirando a cámara. Seguramente era un chiste interno que nosotros los niños leíamos con sana literalidad. Pues bien, Rosita Elinor Dougall, cuando una The Pipettes, solía empilcharse con vestiditos a lunares para hacer una especie de Doo-Wop pretendiendo estar en los cincuenta. Pero ella se fue, porque consideró que tenía mucho más que dar. The Pipettes, así, quedó en su pasado (mientras cambiaban su formación cual Sugababes); y su futuro, el de Rosita, fueron dos grandes singles. Start Stop Syncrho y Another Version of Pop Song. Así llega el álbum debú, Without Why (que incluye ambos singles) que erigen a Rosita como una songwriter muy interesante que, a los 24 años, dejó en claro que tiene una larga carrera pop por delante. En su disco escucho tanto a Siouxsie de The Rapture (el álbum de Susanita, no ese grupo pedorro que trajo el tiempo y que ya está en el container esperando a por el camioncito que se lo lleve a algún basural bonaerense) como a Sandy Denny (qué bárbaro mencionar a esta gringuita talentosa dos veces en la misma lista: me pongo un diez). Without Why picará alto en las listas de fin de año.



31. savoir adore - in the wooded forest

Es muy poco usual que el álbum debut de un grupo con integrantes muy jóvenes suene como In the Wooded Forest. Savoir Adore es extraordinario en ese sentido ya que en su primera entrega se muestra con una solidez y maduración muy difíciles de ver en el mundo del pop. Las comparaciones más directas pueden hacerse con MGMT, unos Fleet Foxes a mitad de camino entre Belle and Sebastian y Bishop Allen, un Jens Lekman americano hecho banda. No se andan con promesas: ya son de entrada.



32. ryan bingham & the dead horses - junky star

Y hablando de situaciones extraordinarias, acá llegó Ryan Bingham. Ganador de un Oscar con apenas dos discos en la calle (por su canción The Weary Kind del film Crazy Heart), Junky Star es el primer disco después del galardón. ¿Y cómo queda parado? Muy bien: como un gato ágil. Su country-rock destila Bruce Springsteen y Townes Van Zandt en igual medida. ¿Necesitás algo más?



33. solar bears - she was coloured in

Los Osos Solares son dos y de Dublin: deben vivir en pedo. Así, desde ese estado basal, hacen una especie de Vangelis futurista, una disco sin gravedad en medio de una estación espacial lejana, allí donde el malvado facho Mauricio, origen de todos los males del beato pueblo peronista, no puede llegar. Vamos todos con los Osos Solares a nuestra Cosmic Disco, el chill-out-vert es gratis.



34. tokyo police club - champ

Este cuarteto indie canadiense se ganó fama internacional con apenas su disco debut de frenético ritmo adolescente, voces de la edad del pavo. Para el segundo, Champ, por suerte los encontramos consumiendo menos Speed y tratando a las guitarras dulcemente para compañarse en las hoy más melodiosas canciones que tienen que ver con Grandaddy, Weezer y Sebadoh.



35. the charlatans - who we touch

¿Adivinen a quién contrataron de productor Tim Burgess & Cía. para este nuevo álbum, el undécimo? A Youth, el loco de Killing Joke. Así que les saca el brillo por el lado más rocker, como aggiornándolos en el sentido The Horrors (con perdón de la palabra). Y la verdad es que el resultado es una gran bocanada de aire fresco para The Charlatans, la banda de Madchester que mejor envejeció, además de ser la más longeva en actividad. Son buenos los guachos.



36. teengirl fantasy - 7 a.m.

Este dúo loco de Oberlin, Ohio, hace música para la última etapa de la noche raver, como el título del debú lo indica: 7 a.m. Un trip de desconcentración del tugurio que a esa altura sólo está poblado de fantasmas náufragos en busca de un lugar donde esconderse. El dream pop se mezcla con un rhythm and blues interestelar, los beats house con una estructura melódica prefabricada con ladrillos de los ochenta.



37. sufjan stevens - all delighted people

¿Qué es lo que celebramos con All Delighted People? El retorno de Sufjan Stevens a la canción luego de cuatro años de dedicarse a hacer documentales y música instrumental bajo algún que otro concepto estrafalario. Entonces, cuando un maestro de la canción retorna a lo suyo, el resultado no puede ser decepcionante: hay aquí dos versiones de la canción que da título a este disco, la primera con una épica orquestal que mezcla a Spiritualized con The Beatles y la segunda que es totalmente diferente (al punto de parecer otra canción) y arranca más en el estilo propio, el que conocimos en Illinoise, con banjo incluido. Una hora de un Sufjan Stevens con la épica y la íntima grandilocuencia intactas.



38. the script - science and faith

Segundo álbum del trío de Dublin que vendiera nada menos que dos millones de copias de su disco debut. Danny O´Donnoghue, su cantante, sigue con su timbre de voz cercano a Sting mientras la música es un celtic rock con épica de estadios (o por lo menos de arenas) con claras y sanas intenciones mainstream. Como una versión san-patricia de Keane, pero con guitarras (es decir con un piecito en U2)



39. stone sour - audio secrecy

Stone Sour es la banda de dos Slipknots: Corey Taylor y Jim Root. En esta encarnación los muchachos se dedican directamente al metal sin ninguna mezcla rara pseudo-negroide. Audio Secrecy es el tercer álbum, un poco más metálico y oscuro que los anteriores, más cerca de Metallica que de Slipknot, por supuesto.



40. summer camp - young

Dúo conformado por Jeremy Warmsley y Elizabeth Sankey. Todavía están sin contrato y sin embargo editan, a través de la autogestión, un mini álbum de seis temas que grabaran en su propia casa. Es un pop imaginativo que bien podría encuadrarse en una versión europea del primer The Magnetic Fields, ese de sonido austero con el auxilio de algunas programaciones. The Drums con espíritu pop de los ochenta.

41. wavves - king of the beach

Wavves es Nathan Williams. Luego de dos álbumes de un pop-punk muy descuidado, su alcoholismo trepidante y su colapso on-stage en el Primavera Sound de Barcelona el año pasado, Nathan retorna con su disco más fresco y amigable, una melange donde la energía ensambla perfectamente con el sentido melódico. Según su autor, King of the Beach es su propio Nevermind (Nirvana) justamente por eso, por poner la energía hecha electricidad al servicio de melodías pop muy pegadizas.



42. imaad wasif - the voidist

Este muchacho de nombre raro trabajó y trabajará en Yeah Yeah Yeahs y The Folk Implosion. A pesar de eso sacó dos discos solistas, siendo el último de ellos The Voidist (gran título). Está claro que es lo mejor que hizo, contando sus trabajos en los grupos mencionados y lo que se te ocurra. El álbum es centradamente ambicioso, tiene la épica de Led Zeppelin cruzada con la sensibilidad americana de Grant-Lee Philips (Grant Lee Buffalo), y con un poco del fraseo del tristemente desaparecido Jeff Buckley. No dejes de pegarle una buena escuchada.



43. brian wilson - reimagines gershwin

Bueno, no resulta difícil informar que este disco es el líder musical de The Beach Boys inmiscuyéndose con el Gershwin songbook a su modo, recreando en su propio estilo clásicos inolvidables como Summertime o Someone to Watch Over Me. Lo más interesante son dos canciones inconclusas del gigantesco songwriter que Wilson finalizara para la ocasión.



44. weezer - hurley

Décimo disco de estos muchachos que saltaran a la fama desde su video-clic del tema Buddy Holly (un genio más grande que todos los Bitles juntos). Parece que bautizaron al álbum por el personaje de Lost encarnado por un actor llamado Jorge García; la tapa del disco es un primerísimo plano del rostro del gordo y barbado actor, y no me pregunten más porque en mi puta vida vi ni medio minuto de esa serie sobre cuyo final tanto se habló por todos lados no hace demasiado tiempo. Hurley es más rockerito que Raditude, pero siempre manteniendo el alma pop que los llevara a la fama con sus dos primeros álbumes. Música para rumiar el verano.



45. underworld - barking

¿Puede el dúo Underworld (Karl Hyde y Rick Smith) pasar su mejor momento al octavo álbum luego de haber dejado atrás la fama global que tuvieran gracias al hit que identificó a Trainspotting? Sí: puede, y de hecho le sucede: Barking es el sonido electrónico profundo de Underworld llevado a su punto más alto y con mayor diversidad de matices, probablemente por la participación de varios productores invitados, léase Paul Van Dyk y Dubfire. Pegale una oída con tres Villa del Sur de 750 a mano.



46. el guincho - pop negro

Por Dios, lo que hay que aguantar. No sólo a esa vieja hija de re-mil putas de Hebe de Bonafide vociferando impunemente en nombre de la ignominia pueblo, también a El Guincho, nombre real Pablo Díaz-Riexa. Es un canario (de las Islas Canarias quise decir, ojalá fuese un pajarito: rompería mucho menos las pelotas) medio nabo que hace una mezcla de músicas de diferentes latitudes de Latinoamiérdica, preferentemente de zonas tropicales. Y canta en español con steel drums de fondo y no es ni dub ni Calypso ni merengue pero en Europa les suena simpático y los ingleses, tan afectos a veranear en las playas hispanas, están encantados. Yo, si lo veo a El Guincho junto a Hebe de Bonafide saco de mi mente un machete y ¡zuás! Acabo con el mal de un sólo sablazo.



47. pontiak - living

Pontiak es una banda garage de Virginia y Living es su quinto álbum en cuatro años, eso es lo que yo llamo un ritmo respetable de producción. Claro: es porque en Virginia no tienen a Macri que cierra todos los lugares para tocar y termina con la cultura. Así es fácil, gringos turros que si no le dan al pueblo lo que yo digo que el pueblo quiere, se lo vamos a arrancar y vamos a prender fuego todo. Living es el mejor Mudhoney mezclado con Earth, Slint y Crazy Horse. Suck that tangerine.



48. philip selway - familial

El baterista de Radiohead decidió hacer este disco tras una gira junto a Neil Finn y Johnny Marr (Seven Worlds Collide) por New Zealand. Así sacó a relucir su muy respetable lado de songwriter con un puñado de inspiradas canciones pop muy logradas, mejores que todas las que hizo Thom Yorke a partir de Kid A. Si no me creen, escuchen Familial, no sean huevones.



49. the pretty reckless - light me up

Taylor Momsen es protagonista de la serie Gossip Girl, está en su adolescencia y, para ser la front-woman de su banda The Pretty Reckless, se viste de pica-seso. Con tres tipos que la doblan en edad acompañándola, más el pop enérgico que cruza a Hole y Debbie Harry con Garbage, la chica la está juntando con pala a lo largo del Reino Unido: piratas pajeros.



50. the like - release me

Cuarteto de californianas que retornan bien cambiadas, con vestiditos fifties y producción de Mark Ronson, más la banda de Sharon Jones (The Dap Kings), presentada aquí en una de las últimas listas, si no me equivoco y si me equivoco qué. The GoGo´s cruzadas con The Beatles de For Sale y Amy Winehouse.



51. maximum balloon - maximum balloon

Maximum Balloon es David Sitek, sí: otra vez el guitarrista/multi-instrumentista y productor de fama por sus TV on the Radio. En este debut bajo este nuevo moniker, Sitek se vale de los amigos siempre invitados: los propios TV on the Radio, Karen O de Yeah Yeah Yeahs, Holly Miranda, Liars y algunos otros. El habitual art-rock se mezcla con algo de electro, de funk con olor a Prince y LCD Soundsystem. Inquieto el muchacho: ¿tendrá hormigas en el orto?



52. seal: 6 - commitment

El negro barítono británico saca su sexto álbum en 16 años. Su voz y don melódico intactos le sostienen un disco donde la madurez absoluta se pone delante de todo lo demás. Si vendió 15 millones de discos por algo será. Qué gran frase: “por algo será.”



53. imelda may - mayhem

Rockabilly, blues, soul y pop es la mezcla de esta irlandesa que se viste como en los cincuenta (de mujer), se peina con lindo jopo y eleva los espíritus haciéndole el aguante al consumo de alcohol dublinés.



54. manic street preachers - postcards from a young man

Dave Eringa produce el décimo disco de “Los Manics”, una vuelta a la espina melódica de Everything Must Go. Un disco diseñado para volver al éxito grande, con invitados del peso de Ian McCulloch y John Cale. Estribillos que se te pegotean de inmediato, cuerdas y coros gospel que empuñan la épica de este trío galés que se las trae.



55. les savy fav - root for ruin

A la altura de su quinto disco, los art-rockers de New York Les Savy Fav gozan de buena salud y mantienen el apetito: bien balanceados entre el pop y lo primario o instintivo, van desde la efectividad de los Pixies a la disonancia No-Wave de su tierra natal. Está bien.



56. james - the morning after

La banda de Manchester tras la cabeza de Tim Booth saca el companion de The Night Before: The Morning After. Es un disco lento, contemplativo, haciendo lógica con el título. Las letras son más profundas que lo habitual (que ya era mucho) y contrastan perfectamente con la simplicidad musical del pop que puede pasar del del blues y gospel a la balada romántica sin ruborizarse. Escuchando este disco recordás que gente como Keane o Coldplay, de tener dignidad, deberían buscarse un trabajo.



57. crippled black phoenix - i, vigilante

Crippled Black Phoenix es una banda que sufre los embates de los bobos: “uh, canciones largas, hacen rock progresivo.” Si lo hace Thom Yorke es cool, si lo hacen estos ignotos es grasa. Aún cuando el opener de I, Vigilante, Troublemaker, sea una canción con la épica del mejor Pink Floyd mid-seventies que, por breves pasajes, pudiese pasar de allí a Kings of Leon con la mayor naturalidad y el menor esfuerzo. Un disco con marcas políticamente incorrectas que nos requiere trabajo para recorrerlo. Claro: quién está dispuesto a emprender ese camino hoy por hoy, ¿no?



58. stromae - cheese

Stromae es un rapper belga que hace lo suyo en francés. Con su verborragia gala, su nacionalidad y lengua, es tentador decir “es el Brel del rap.” Pero no lo voy a decir. Así que ya saben: rap, jí-jó y electro pop del que sale a granel del país engreído (y ahora de su belga vecina)



59. mark ronson & the business intl. - record collection

El mega-productor se movió 20 años desde el soul hasta el electro-pop y sacó nuevo disco, Record Collection. Y se valió de cantantes invitados apropiados para el objetivo del álbum, léase Simon LeBon, Boy George y Rose Elinor Dougall. Claro, quién le dice que no a Ronson hoy por hoy, si te abre las puertas hacia cualquier parte. Porque favor con favor se paga.



60. no age - everything in between

No Age es un dúo post-punk de Los Angeles, de esos que abundan a partir de The White Stripes (que siempre fueron más classic-rockers que post-punkers). La guía más a mano y precisa es Sonic Youth, el Sonic Youth antes de perder la propia identidad. Sonic Youth, el nieto 103.