domingo, 18 de julio de 2010

LO QUE NO FUE


“Con Billy nos encontramos muchas veces a lo largo de los años. Sentíamos un respeto mutuo aunque también teníamos cierto reparo en el modo en que lo tienen los cantantes que habitan el mismo territorio: ambos estábamos catalogados como ´torch singers´, un nombre dado por lo general a las vocalistas femeninas que cantaban acerca de amores perdidos, pasiones y añoranzas de otros tiempos, encendiendo una antorcha que iluminaba la vida de los que se sentían miserables. Sabía que Billy era mejor cantante, pero yo era más exitoso. Ambos queríamos algo de lo que tenía el otro. Cuando nos topábamos en algún bar o club gay -lo que siempre me sorprendía ya que nunca estuve seguro de su sexualidad- nos saludábamos con la efusividad y el cariño de viejos amantes que se reencuentran después de un largo tiempo; inmediatamente pasábamos a no saber bien qué decirnos. Por lo general planeábamos trabajar juntos en lo que sería la más grande “dance torch song” de la historia. La última vez que lo vi fue en un show que hice en Londres en 1996, y una vez más trazamos el mismo viejo plan, aunque en esa oportunidad sonó más serio que en las anteriores. Un año más tarde, mientras esperaba un vuelo en Bangkok, leí sobre su suicidio. No me sorprendió demasiado, era un alma muy frágil y torturada. Hasta experimenté un poco de envidia por tan dramática salida. Sentí que fuimos almas gemelas. Qué buen disco hubiésemos hecho juntos, aún cuando estoy seguro que Billy se hubiese robado el momento...”

(Tomado de ´Tainted Life´, la autobiografía de Marc Almond.)