domingo, 16 de mayo de 2010

HISTORIA UNIVERSAL EL OASIS VIII


Jake Holmes se educó en la escena folk del Greenwich Village a comienzo de los sesenta. Y si tus compañeros de clase son Tim Hardin y Bob Dylan, algo bueno se te va a pegar.

Luego de tocar pasando la gorra en el Cafe Wha o en el Bizarre durante varios años, formó un trío: bajo y dos guitarras. Nada de batería. Así grabó su disco debut: The Above Ground Sound, editado en 1967. Una de sus composiciones allí lleva el título Dazed and Confused.

¿Entonces dos años después Led Zeppelin la versionó para su homónimo álbum debut? No precisamente… Si bien es una historia más o menos bien conocida, vale la pena repasarla para llegar a la conclusión que pretende esta entrada do blogui.

Jake Holmes tocaba Dazed and Confused con su grupo un tiempo antes de editar el primer álbum: la canción se había formado de las sesiones de improvisación que hacía el trío como método de trabajo para paliar de este modo sus ineptitudes como compositores.

Es así que la cosa fue tomando forma hasta estar terminada cuando Jake escribió una letra que, por el contrario a lo que se creía, no hablaba sobre drogas sino sobre una ex novia que lo estaba volviendo un poco loco.

Resulta que un día el trío de Jake Holmes tocó en The Village Theatre junto a The Yardbirds, para quienes estaba tocando Jimmy Page. A partir de entonces los Yardbirds comenzaron a incluir en su set una versión de Dazed and Confused. En un principio le daban crédito a Holmes cuando la presentaban. En un principio. Porque en un momento Jimmy decidió modificar la melodía y la letra con cuidado de ladrón ya que se encargó de que el asunto no infringiera ni un milímetro la ley que en aquellos momentos determinaba qué era plagio y qué no. Por supuesto que desde entonces Jimmy comenzó a decir que Dazed and Confused era suya. A esa altura la grabó para el primero de Led Zeppelin conviertiéndose la canción, de este modo, en un clásico del rock and roll de todos los tiempos.

Jake dice que al escuchar el primer disco de Zeppelin se sintió raro, pero no le importó ya que en ese momento estaba en otra cosa totalmente diferente (su segundo disco dio un vuelco hacia el pop orquestado.) Además notó que Page había sido en extremo cuidadoso para no violar la ley vigente en ese momento, obra y gracia de Tin Pan Alley, donde podían reproducirse hasta dos compases de la exacta y mismísima melodía sin cometer plagio. “Lo que Page tomó fue parte del arreglo y no la melodía”, cuenta Holmes. “Por lo tanto podés copiar la línea de bajo porque no es parte de la melodía; el punto es que Dazed and Confused era, básicamente, una línea de bajo y otra de guitarra por lo que, en esencia, podía tomar la canción completa y no caer en plagio.”

Está claro que Jimmy no fue el primero ni el último rockero que se encargó de cargarse encima la creación de otro. Es parte esencial del rock esto de andar tomando cosas ajenas, así que no tomen esto como una crítica a Page. Además está claro que Zeppelin tenía el aura para hacer de Dazed and Confused el clásico que es a cargo de la infernal banda que fue, es y siempre será Led Zeppelin.

El punto al que voy es que el querido Shimmy hace apenas un par de años según leí en las noticias, un buen día se fue hasta una corte escocesa a prestar declaración en un proceso penal en contra de un pobre tipo que vendía grabaciones en vivo no autorizadas de Led Zeppelin. No, no se trataba de un gordo que comandaba a los puestos de la salada y a los manteros de El Once para poder vender copias truchas de la última de Trapero: era un pobre infeliz que estaba comercializando esas grabaciones formando así parte de la tradición rockera (lado oyente) tan importante, la de los bootleggers, esos fans que comienzan buscando por cielo, tierra y agua grabaciones en vivo e inéditas de sus músicos favoritos (muchas veces hasta registrándolas convirtiéndose así en archivistas y hacedores de historia de facto, posición invaluable que algún día debiera ser reconocida como reconocen tantos discos de mierda por el sólo hecho de que pasaron diez años de su edición original) y que necesariamente terminan en la tradición persa del canje y de la venta para que la rueda de la locura y psicosis personales siga girando. Y resulta que este miserable de Shimmy a su edad, pelotudazo de dimensiones canallescas, fue a prestar testimonio en contra del pobre infeliz “pirateador que tanto mal le hizo a la música y al Reino Unido de la Gran Bretaña.”. Año 2008, más o menos, digamos. Cuarenta años antes afanaba Dazed and Confused a un tipo que ni se mosqueó cuando la escuchó en el primero de Zeppelin. Cómo cambian las cosas los años, ¿no Shimmy?

Por esa acción, por esa acción, se merece un nuevo mote que ruego a todos utilicen cada vez que a partir de hoy se quieran referir a Jimmy Page: desde ahora, EL SORETE DE LED ZEPPELIN.