viernes, 5 de febrero de 2010

HISTORIA UNIVERSAL EL OASIS V


Creo que no hacen falta palabras en español, porque el idioma español no tiene nada que ver con esto ni con el rock and roll. Para que quede claro aquí va esta historia de la propia voz de Johnny Marr, uno de los guitarristas más notablemente singulares y brillantes de la historia del rock británico, co-compositor de cada una las canciones de una de las dos bandas más importantes de los últimos treinta años.

Oasis no era nada y tocaba para una docena de personas sus primeros shows en Manchester. Johnny Marr los ve y le recomienda al guitarrista llamado Noel que se compre una buena guitarra, que no puede ser que pierda tanto tiempo en afinarla sobre el escenario a cada rato. Noel, nadie, le responde que está cobrando el seguro de desempleo, doce libras. Johnny Marr le presta una, a ese desconocido don nadie, porque sí. Y no una cualquiera: una Gibson Les Paul 1960 que valía y vale una fortuna; antes esa misma guitarra había pertenecido a Pete Townshend. ESA MISMA GUITARRA, no una de las mismas marca y modelo: THAT VERY SAME ONE.

A las semanas de ocurrido esto Oasis empieza a tener prensa (entre el préstamo de la guitarra y las primeras apariciones de Oasis en las revistas inglesas ocurrió ese concierto en Glasgow como soportes de 18 Wheeler; allí, providencialmente, estaba Alan McGee. El don nadie que deslumbró al escocés dueño de Creation Records tocaba, sin que nadie lo supiera, con una guitarra que había sido de Pete Townshend y que era, en ese momento, de Johnny Marr (guitarra que, finalmente, sería de Noel Gallagher)

La historia sigue como está narrada en el video de abajo: muy poco tiempo más tarde (todavía don nadies) Noel rompe la guitarra en un show durante una pelea; habla con Marr y ¡le pide otra! Johnny Marr LE DA otra. No es gratuito que esta gente sea esta gente, no sé si se entiende.

Esta historia es lapidaria. Lo único que les diría, juro que con todo cariño, a todos los partícipes (activos y por qué no pasivos) del "rock nacional" de toda su infinitesimal (qué generoso estoy) historia es: "¡Escúchense, hijos de puta!" Y callen para siempre.