domingo, 31 de enero de 2010

COMENTARIOS INÚTILES EL OASIS 31/01/2010


1. orden ogan - easton hope

Metal alemán (tan familiar a mi cuerpo), la esperanza del Prog-Power-Folk Metal. Un álbum muy rico en matices, desde las orquestaciones pomposas hasta el metal clásico con algo de Blind Guardian y Running Wild. Un muy buen disco de Metal, melódico y para cantar moviendo las cabezas…



2. surfer blood - astrocoast

Auspicioso debut de Surfer Blood, combo que profesa amor al indie de los años ochenta y noventa, léase Pavement y Pixies, principalmente. Digo que profesan amor y no plagian porque así es la cosa: si una canción está a mitad de camino entre el primero de Weezer y un solo estrepitoso de Joey Santiago de Pixies, no es mera copia sino que son influencias que se traslucen a través del propio tejido pop, que es tan bueno como, por ejemplo, el de The Drums.



3. converge - axe to fall

Converge es una banda Metal del estado de Machachuche. Axe To Fall es su cuarto álbum y cierra un círculo que pone en duda la supremacía de Mastodon (para casi todos la mejor banda de Metal americano de la década.) La música es agresiva y no dan concesiones en lo sonoro ni en lo lírico. Encuentro rastros tanto de Discharge como de Hüsker Dü (la seminal banda de punkish-pop del notable Bob Mould quien más tarde formara Sugar).

4. basia bulat - heart of my own

Basia Bulat y su segundo disco, Heart Of My Own. La bella singer-songwriter canadiense escribió y grabó todo este álbum mientras estaba de gira por Estados Unidos de Norteamérica y Canadá, en el viejo estilo Neil Young. Dice que experimentó el silencio por primera vez en su vida quedándose cinco días con sus noches en Dawson City, Yukon (Canadá), el mítico pueblo que tiene, por estos días, apesas 2000 habitantes. El timbre de voz de Basia tiene la profundidad del de Billie Holiday y el vibrato de Tracy Chapman. Un banjo, un ukelele, una acústica, un arpa y cuerdas tejen el cálido y precioso mantón folk y pop de esta canadiense que llegó para quedarse.



5. beach house - teen dream

Otro muy lindo disco de esta lista y del dúo Beach House compuesto por Victoria Chiqui Legrand y Alex Scally. Zebra, la canción de apertura, nos remite a través de la línea melódica a un Elliott Smith de XO, simple e irreemplazable. El disco flota a lo largo de las diez canciones que lo componen y no es casualidad que hayan capturado la atención del ex Cocteau Twins Simon Raymonde: hacen un Dream Pop de gran factura, como un The Verve reformado por Hope Sandoval; Teen Dream, tercer álbum y primero para Sub Pop en los Estados Unidos, seguramente marcará el despegue de Beach House. Así debería ser con temas como Norway (donde no quedan dudas que Kate Bush está entre las favoritas de estos dos locos de la guitarrita).



6. animal collective - campfire songs

Campfire Songs es un viejo disco de Animal Collective que acaba de ser reeditado merced al éxito que tuvo el disco del año pasado, Merriweather Post Pavillion. Este álbum de cinco temas y 42 minutos de duración es una serie de canciones que van asomando la cabeza por la superficie psicodélica que inunda todo el recorrido, tal como lo hacía Olivia Tremor Control en los noventa. Probablemente también por culpa de Menem.

7. outrage – broken

Outrage es otra banda de Machachuche, tan agresiva como Converge pero más del lado del Hardcore que del Metal. De todas formas un Hardcore metaloide es el que hacen en Broken, su cuarto disco. A juntar energía para escucharlo de un tirón… El que pueda hacerlo: yo paso.

8. charlotte gainsbourg – irm

Qué fea es Charlotte… IRM es un disco inspirado por una hemorragia cerebral y, a pesar de ello, destila suavidad pop-folk con un sutil uso de la electrónica. Es la colaboración de Charlotte con Beck (guacho de mierda), es su tercer disco, que versa sobre la muerte y otros temores menores pero en un tono intimista y melancólico. Está bueno.



9. citay - dream get together

A este septeto de San Francisco se lo tilda de neo-folk y le hacen mucho mal al etiquetarlo así. Es que Citay es mucho más que los escuálidos y desaliñados folksters liderados por Devendra “quieroserargentino” Banhart: tienen un ansia progresivo que los hace montarse a la ruta de la improvisación en cada una de las perfectas canciones que componen Dream Get Together, como si se tratase de un Caravan de estos tiempos con saludables vericuetos dignos de Jon Anderson y Yes, con armonías Beach-Boyescas y canciones entre The Byrds y The Monkeys. Me gustan lo que ya no Super Furry Animals.



10. darwin deez - darwin deez

Darwin es de New York y hasta hace unos pocos meses permanecía en las filas de los unsigned artists. Pero su estupenda canción alegre para gente triste intitulada Constellations no lo iba a dejar en ese estado por mucho tiempo. Tal es así que hoy vemos aparecer su disco debut que lleva su propio nombre. ¿El disco? Es como el debut de Sondre Lerche mezclado con The Strokes. Tiene cositas de Beck y de J Mascis (en las cadencias melódicas, en rulitos de su fraseo), tiene un futuro.



11. dead confederate - wrecking ball

Dead Confederate son de Georgia y Wrecking Ball es su álbum debut. Es rock sureño, áspero pero agradable, melódico y enérgico (aunque no necesariamente upbeat). Sin dudas que su referencia principal son los Kings of Leon, los del primer álbum Youth and Young Manhood.



12. eels - end times

El otro día Elliott Smith me dijo: quiero el disco nuevo de Eels… Está cada vez más triste… Para que Elliott Smith diga de alguien que “está cada vez más triste…” Y no es para menos con la vida que tuvo Mark Everett últimamente. Olvídense del hit Novocaine For The Soul ya que de allí en más el hombre de la E de Eels sufrió la pérdida de casi toda su familia y gran parte de sus amigos; en manos del cáncer, los suicidios y el 9/11 (tragedia moderna que gran parte de la “izquierda” argentina, tan bien-pensante y progresista, no tiene vergüenza en celebrar cada vez que puede; ahora vos no menciones el nombre Menem ni siquiera en neutro porque sos automáticamente un suicidado social).
Así es que Mark documentó su tristeza en media docena de discos solistas y en este swansong personal, End Times. Debe ser interesante su autobiografía: Things The Grandchildren Should Know. End Times, recomendado.



13. field music – measure

Davis y Peter Brewis son el alma de Field Music, trio de Sunderland, Inglaterra. Luego de un par de excelentes discos se tomaron un descanso, descanso entre comillas sin usar aquí las comillas; no en esta oración al menos. Horación Quiroga: yo también me voy a ir a vivir al Delta en algún momento, a morir de Dengue; Dengue Farías.
Y entonces uno de ellos, en ese descanso entre comillas sin usar comillas, no en esta oración al menos, uno de ellos formó The Week That Was y el otro, School of Language. Ambos hicieron discos notables tanto juntos como separados. Tal vez sea por eso que ahora vuelvan a hacerlo juntos. Them That Do Nothing tiene pequeños arreglos dignos del pop progresivamente bealtesco y pretencioso de XTC, aunque Measure, tercer álbum de Field Music y sin dudas el mejor y más sanamente ambicioso, es demasiado largo (por suerte) como para desmenuzarlo aquí: disco doble de 20 canciones, tan vasto y heterogéneo como 1999 de Prince o Electric Ladyland de ya saben quién (ese otro negro loco de la guitarrita). Es que en el pop de amplia gama de los hermanos Brewis te podés topar tanto con un riff de Hendrix como con un pasaje de rítmica sincopada ala Prince, además de la habitual redondez pop de Brian Wilson y la revuelta psicodelia pop de The Beatles, XTC y The Boo Radleys (ahorrándose la distorsión). Seguramente uno de los discos de 2010.



14. first aid kit - big black and the blue

Klara y Johanna Söderberg son hermanas y adolescentes; y viven en Estocolmo. Ay ay ay, qué mal posicionados nacimos, mecachendié… Resulta que estas hermanitas nórdicas hicieron un cover de Fleet Foxes (Tiger Mountain Peasant Song) y lo subieron a YouTube; luego de un millón de espectadores (o de veces que dicho video fue reproducido, mejor dicho) se hicieron “famosas” (qué genio eras, finalmente, Guárjol…) y ahora grabaron un disco completito de material propio: Big Black and The Blue. El disco es folk y gentil, recuerda a Shelleyan Orphan y Joni Mitchell al mismo tiempo que a Fleet Foxes o a Carole King.
Me piace molto.



15. giggs - walk in da park

Por fin, luego de dos pálidas nenas agradables y suecas, hacía falta un negro. Un negro que hiciera hip-hop en Inlgaterra y saliera a “denunciar” las miserias de la vida moderna (aún la de los países centrales, horribles imperios que nos someten a nosotros los inocentes, pobres y bondadosos habitantes del sub(subsubsubsubsub)-desarrollo. En el estilo de The Streets, pero de verdad: made by a negro; así es como Giggs te lleva a dar un Walk In Da Park que nunca olvidarás... Boooooooohh… ¿Tenés cuicui?

16. fools gold - fools gold

Sí, se llaman como la canción de The Stone Roses pero poco tienen que ver con ellos y con la insularidad y orgullo ingleses. Es que este es un combo numeroso instalado en Los Angeles y formado por algunos brasileños y hasta algún descendiente de argentino, o algo así. Como cuando Roland Orzábal tenía un tío nacido en Córdoba que vendía salamines y quesos por las calles de Aldo Bonzi. Fools Gold es de esos grupos globalizados donde entra desde la música del este africano, una chamarrita, una canción pop hecha con rastis samba, algo de Europa Oriental y un poco de cualquier cosa latinoamericana. Ojalá los traigan a vivir acá y terminen tocando en verano en la costa de Vicente López contratados por la municipalidad, pelotudos de mierda; ya van a aprender lo que es el tercer mundo y su inmunda domesticidad. Residen en Los Angeles… Deberían estar escuchando Paris Hilton e intentando entrar en el mundo del cine, aunque sea en el del porno.

17. hadouken! - for the masses

The Prodigy, alguna vez, salió a la luz mayor con el disco Music For A Jilted Generation. Hadouken! hizo lo propio con Music For An Accelerated Culture. Una de las canciones de ese disco debut llevaba el título “Drink! Smoke! Fuck! Fight!”, para dar más pistas. Resulta que ahora es hora del segundo disco, For The Masses, que intenta colocarlos como “la banda de tecno-rock de la década.” La referncia más fácil y directa es, justamente, The Prodigy del disco antes mencionado y el de The Fat of the Land.

18. good shoes - no hope, no future

Segundo y saludable disco de los londinenses Good Shoes, brillantez pop y configuración art-rock, un poco de The Maccabees, otro de XTC, algo de Rakes más alguna balada ala Jamie T.



19. hot chip - one life stand

Cuarto disco del quinteto británico: mientras el anterior, Made in the Dark, fue un trabajo ecléctico y por tanto un poco desconcertante, One Life Stand es una serie de canciones de base electro que camina sobre la línea que une a LCD Soundsystem, New Order y el Euro-pop, sin variar demasiado.

20. los campesinos! - romance is boring

Lo mejor que tienen Los Campesinos! es, indudablemente, la inmediatez y el desparpajo para editar más canciones muy rápidamente. En ningún caso van a defraudar a quien está familiarizado con su sonido, mucho menos con Romance Is Boring. El septeto galés, en su tercer álbum, no abandona la alta dosis energética ni el fraseo apretado y apurado (Gareth se empeña en decir mucho, o al menos en usar muchas palabras para decir poco, en cada una de sus canciones). Aquí hay algo de Long Fin Killie, trazos de Bright Eyes metamorfoseado en Broken Social Scene y una pizca del primer Idlewild.

21. massive attack – heligoland

Regreso de los “maestros del trip-hop”, una banda que me parece realmente buena aunque es una pena en que se insista en sobrevalorarla. Un solo dato voy a dar, dato que los baja de la categoría de “esenciales” (categoría a la que, del género mencionado al comienzo del párrafo, sólo accede Portishead): está de invitado Damon Albarn. Eso los confirma como grupo con demasiados segundos pensamientos y malas intenciones, grupo que pone demasiado énfasis en las formas, hacedores de discos ideales para probar equipos de alta fidelidad; pero no ofrecen mucho más que eso, al menos en el terreno de lo gutural e intuitivo. Repito: excelente grupo. Pero paremos un poco la mano.
Heligoland es todo lo que se espera, les digo a aquellos muchos que mucho esperan de los disquitos y, en particular, de uno nuevo de Massive Attack tras siete años de silencio (a cuánta gente le vendría bien un silencio tal, y no estoy hablando de músicos sino de personas). Vocalistas invitados: Tunde Adebimpe (¿Es eso un nombre, carajo? ¿En qué maldita cosa se está convirtiendo el mundo?) de TV On The Radio, Martina Topley-Bird (de quien yo me enamorara cuando cantaba con Tricky durante los dos primeros años de la carrera solista del negro fiero; tremenda atorranta en todo sentido), Horace Andy, Guy Garvey de Elbow, Hope Sandoval y el pifie: Damon Albarn. Así cualquiera, Masí Vatác: hagan un disco sin tanta ayudita, canten ustedes. Harán un álbum aún más rápidamente olvidable que suene precioso, ciertamente. Pero bueno… Lo mismo para The Chemical Brothers: que este o que el otro de sus discos era el Revolver de la era moderna y que esto y que lo otro: poné un disco de estos dos boludones ahora y después contame. Biodegradables, como casi todo. Y eso que contaron con la ayuda de invitados que le dieron entidad a sus muy olvidables disquitos. Lindos disquitos, sí. Pero… Puro firulete.



22. malory - pearl driver

Quinteto alemán que milita en el género denominado Shoegaze, ese de guitarras en flotación y ambiente acuoso con mucho eco. El de Ride, The Telescopes, Slowdive y Swervedriver. El que hoy recrean Engineers y Mew, entro otros tantos. Dream-Space pop.

23. luther allison - songs from the road

Disco doble en vivo del viejo bluesman que sigue rodando y que tantos fans dentro del rock world tiene. Con el halo de Freddie King, Albert Collins y Albert King, y con una vigencia sorprendente. A los negros no se les nota la edad; y eso que los anotaron tarde.

24. lostprophets - the betrayer

Nuevo disco del sexteto galés que practica un rock frenético con la épica de Muse aunque sin tomarse demasiados respiros (están unos pasos más cerca de 30 Seconds to Mars que de Muse-rella, a decir verdad) En la síncopa y la descarga eléctrica también emulan a The Mars Volta, aunque sin el extremo virtuosismo de este muchacho Omar Rodríguez-López (otro loco de la guitarrita).

25. magnetic man - the cyberman

Magnetic Man es el primer supegrupo laptop: Benga, Skream y Artwork eran parte de un colectivo que sacó algunos doce pulgadas que fueron los primeros del catálogo Big Apple. Dubstep, que le llaman a esto que no dista tanto de lo que hacía Nitzer Ebb en el tiempo del pedo, pero sin los cánticos violentos en los que desembocaban sus coros. Música ultra-moderna.

(nam citengam – eht namrebyc)

(Magnetic Man son tres pelotudos de atar que piensan que pueden quedar en el subconsciente de la humanidad intentando dejar -a través de una serie de ruiditos- un rastro de sus breves e infinitesimales existencias cuando ellas, un buen día y afortunadamente, también terminen. Pero, como ya se dijo, son sólo unos pelotudos que simplemente saben usar determinado software y ciertas herramientas del espejismo de la evolución tecnológica: sin estas muy poco provechosas pericias no sabrían qué hacer para evitar empalarse a ellos mismos en cualquier plaza pública. Y pensar que hay un montón de nabos que le hacen las veces de oyentes... Luego varios de ellos se comprarán otras maquinitas y las aprenderán a usar para luego, probablemente en un futuro nada lejano, hacer más de esta música de mierda de la que no va a quedar rastro alguno un buen día, como de casi nada -casi todo-. Otra expresión de la pelotudez del Hombre.)

26. micragirls - wild girl walk

Micragirls son tres chicas de Finlandia que practican Garage Rock en 2010 y suenan como si las sacaras de alguna compilación Pebbles. Un riff de guitarra o teclado, mucho echo y reverb, melodías simples y aceleración-desaceleración rítmica. Si Dios me hace nacer de nuevo pero en Finalndia, le prometo ir a verlas.



27. onerepublic - waking up

Onerepublic llegó al ojo público por la misma vía que The Fray: un par de canciones musicalizando masivas series de TV norteamericanas. La asociación de esas canciones a una escena cuyo comentario se repite indefinidamente al día y semana siguientes a la emisión de tal serie, garantiza el ingreso al mercado. Ni hablar si las canciones están construidas a partir de frases de piano como las de Coldplay y coros de tono épico. Eso es básicamente Onerepublic, que no defrauda a sus seguidores con Waking Up.

28. midlake - the courage of others

El quinteto texano se abrió paso con The Trials of Van Occupanther hace tres años. Allí exhibían su amor por Fleetwood Mac a través de los teclados que se filtraban entre el tejido folk de la música. Hoy parecen haber cambiado ese tinte por el del folk inglés más tradicional, léase Steeleye Span y Jethro Tull (ambas soberbias bandas) y, por qué no también, Nick Darke. Le sumo a Incredible String Band y Pentangle para terminar con la parte pastoril inglesa. El resultado es soberbio y sorprendente. El disco es tan generoso como frondoso y dan ganas de haber nacido en la campiña; inglesa. Y si hubiese sido hace dos, tres, cuatro o cinco centurias, mucho mejor. Un gran disco.



29. the magnetic fields – realism

El bala residente de New York, Stephen Merritt, fue galardonado con la frase “el Cole Porter moderno” allá por su disco triple “69 Love Songs.” Sin dudas fue aquél su momento cúspide; Luego de interesantes discos que militaban en el ala más lo-fi del escuálido Indie-Team, y en un crescendo que eyaculó en el mencionado disco múltiple, se hizo de una fama que le será duradera justo hasta su último suspiro. Así fue como Neil Hannon confesó que le había robado todo, y se formó una pareja (literalmente). Y así es que Stephen siempre intenta hacer algo que lo saque del propio molde, llámese un disco como The 6ths con montones de balas invitadas (Rufus, Antony, Almond, etc.), dígase la música para una ópera china, o un disco llamado Distortion como un Psychocandy personal; pero difícilmente logre su cometido, ni mucho menos. Es por eso que siempre vuelve a su estado natural, el único estado posible, el de la repetición incesante de sí mismo que, de hecho, es la única forma de que en algún momento suceda la ilusión del cambio. Así es Realism, un disco excelente que ya estaba dentro de 69 Love Songs, y viceversa. Ya lo había dicho Moris, loco: De nada sirve escaparse de uno mismo. Aguante Birabén, amigooooo…



30. RJD2 - the colossus

The Colossus, del DJ/productor RJD2, hace las veces de Endtroducing de DJ Shadow pero en clave Electro-Hip-hop-Rap. Como un cut and paste que bien podría musicalizar cualquier serie de acción de la década del setenta.

31. allen toussaint - the bright mississippi

Como apareció Luther Allison, ahora aflora en la lista Allen Toussaint, una leyenda del Rhythm & Blues original quien, a los 71, arma una banda de destacados sesionistas del jazz y del blues para grabar The Bright Mississippi, un homenaje a su propia infancia a través de instrumentales de clásicos del jazz, del blues y del soul, casi una religión de la primera mitad del siglo pasado.

32. tindersticks - falling down a mountain

A comienzos de los noventa se convirtieron en una revelación de la noche a la mañana, casi sin aviso previo alguno. Eran como unos Bad Seeds reblandecidos, o inocentones, como que habían partido de allí, del Nick Cave civilizado, salteándose a, digamos, Scott Walker (ni hablar, por lo tanto, de Nina Simone). Hazte fama y échate a dormir. Y como siempre tuvieron un clima nocturno (o su impostación), se tiraron a dormir la siesta. Cuando comenzaron a repetirse indefinidamente como el caso de Stephen Merritt comentado más arriba, intentaron un cambio haciendo soundtracks o hasta discos solistas (a mí no me pregunten, no voy a andar perdiendo el tiempo con un disco de Stuart Staples a esta altura Everestiana de mi diminuta vida: chiquita pero no tanto como para seguir comprando discos de esa gentuza); pero no hubo caso: volvieron a juntarse y a sacar discos en piloto automático. Clima nocturno, rulos jazzeros, voz nasal de vino tinto, pelo grasiento y aires de Bad Seed. Falling Down A Mountain.

(skcitsrednit - gnillaf nwod a niatnuom)

(Por culpa de inútiles como estos, hablo de los integrantes de Tindersticks, es que tenemos que sufrir a dieciocho millones quinientos treinta y ocho mil pelotudos alrededor del mundo que forman bandas pretendiendo andar de bohemia por el solo hecho de tomar vino barato, lavarse el pelo una vez cada diez días, usar un saco de vestir raído y practicar una pobre prosa de pseudo poeta maldito. Lo peor es que esta manga de zánganos, como no podría ser de otra forma, tienen groupies -Dios nos libere de ellas, digo de las groupies de este tipo de grupos, mi Dios: aguante Raphael-, seguidores y un falso prestigio. Bueno, el calificativo de falso se aplica a todo lo descripto anteriormente: lo que pasa es que quise evitar la redundancia.
Bueno, decía que estos pelotudos de Tindersticks son los culpables de esta devastadora plaga de derivaciones de la basura inicial, responsables de la existencia de grupos como Los Reincidentes o Ángela Tullida -hasta acá llega el efecto, al espantoso y caído culo del mundo-. Tullido habría que dejarlo a Stuart Staples para que no joda más de una vez por todas: dejá de impostar la voz que seguramente, cuando las luces se apagan y te quedás solo, las paredes de tu departamento escuchan un “te extraño tanto, mamá” en una voz chillona, aflautada y bien aguda. Andate a vivir a París, imaginá que sos Baudelaire y hacete empalar en la Plaza Pigalle, mugriento de porquería.)


("Black smoke, black smoke..." Pelotudos de mierda... Un saludo a todos. Atte. rD. Sisao, el reverendo que se hartó del rock)

33. these new puritans – hidden

Sorpendente, así es Hidden, el segundo álbum del cuarteto inglés de Southend. Luego de un debut auspicioso pero modesto por lo unidimensional, These New Puritans se salen con un disco impracticable, indefinible y que sólo confunde. Mezcla arreglos ultra-modernos (esos a los que pretende meterle mano Bjork a cada momento) con componentes musicales del medioevo. El aire a middle-east está presente pero de un modo más sutil que en el debut; Kate Bush aparece como una influencia bajo la extraña forma de una cruza entre Rihanna y Massive Attack. No esperaba mucho más que una empobrecida repetición de Beat Pyramid y me encontré con un disco indescifrable, que me va a llevar tiempo comprender en un mínimo. Y esto es casi lo único que me puede entusiasmar de un disco nuevo.



(34. ytic siht - ew erew ekil skrahs)

(This City, We Were Like Sharks… Uh, me tienen podrido estos pendejos todos tatuados que practican una agotadísima versión del “post-hardcore” sin una pizca de imaginación, gritando como marranos coros tan olvidables: que alguien los ponga en Mute por favor, que le hacen mal a Londres. Que alguien le ponga Mute a toda la música existente, al menos por un año. El resultado podría ser sorprendente y redentor: believe me.)

35. tom mcrae - the alphabet of hurricanes

Tom McRae es uno de esos artistas emblemáticos de El Oasis Original Flavor que no llegaron a tener un éxito apreciable ni siquiera en su tierra de origen y con los que, por lo tanto, uno ni siquiera puede hacerse el “banana” colocándoselos cual cucarda en la solapa. El primer álbum de Tom, el homónimo, fue un pequeño shock por aquellos días, un deleite más fugaz (aunque igualmente dulce mentiroso) que el sexo. Una exageración. Lo que pongo aquí del disco de Tom McRae. Y el sexo: otra exageración.
Bueno, pasaron un montón de discos de McRae desde aquél, algunos más felices que otros, hasta que hoy, 2010 y vaya a saber cuántos años desde aquél momento (no voy a entrar a allmusic para chequear nada de lo que diga, suficiente trabajo con tipear todo esto en umdíadiduminguuu...), edita el felizmente titulado The Alphabet Of Hurricanes, el disco más coherente, cohesionado y bello desde aquél homónimo; mínimo y minimalista este nuevo, donde a veces basta sólo con un banjo, o con un arpegio de acústica y una frasecita de paino, más la voz (cada vez menos) afeminada de Tom. Y sus letras siempre enigmáticas.



36. yeasayer - odd blood

Cuando New York espetó a MGMT y Vampire Weekend, la mayoría no se enteró que en unas esquirlas de esa misma saliva se dibujaba el nombre Yeasayer. Lo que pasa es que eran el costado oscuro de los dos grupos mencionados: más intrincados, menos pre-digeridos. Así fue como All Hour Cymbals pasó desapercibido para la gran audiencia. Hoy esta purretada gran-manzanera retorna con un disco más diurno y feliz, tal vez para que, de una vez por todas, lean el dibujo completo que espetó entonces The Big Apple. Ambling Alp es el ejemplo más claro de lo que intento decir: es un hit de la cristalinidad de Vampire Weekend, fresco y directo, imposible de encontrar en el debut de Yeasayer. Odd Blood rebalsa imaginación, hay rastros de Arcade Fire y del Gabriel más pop y solista, hay coros como los de los hits de MGMT, hay un disco que va a aflorar en casi todas las listas de lo mejor de 2010.



37. chew lips – unicornio

Excelente respuesta londinense a gurpos tecno-pop de Brooklyn como Chairlift y School of Seven Bells: no sólo Chew Lips tiene mejores canciones, además cuenta con una cantante que no frasea lánguidamente como si desayunara Valium y que tiene la carga sensual de Allison Goldfrapp, además de una presencia que provoca cierta fascinación. Los hooks de teclado son efectivos y no efectistas, es como el flirteo de PJ Harvey con la electrónica en To Bring You My Love pero en clave feliz.

38. lindstrom and christabelle - real life is no cool

Lindstrom es un productor estrella que practica como ninguno el revival de lo que podríamos llamar Cosmi-Disco; y Christabelle Sandoo una cantante con la voz adecuada. Así llegamos a Real Life Is No Cool, un feliz pastiche disco, space-prog-funk-tecno pop retro-futurista. Como una síntesis desde Boney M hasta La Roux.



39. fucked up - couple tracks

Sexteto punk canadiense en el estilo de The Exploited y GBH. Insoportables para gente mayor como yo. ¿25 canciones de esto? Where is the gun?

40. spoon - transference

Son de Austin, TX, y están liderados por el rey de la escritura de canciones en el modo económico: Britt Daniel. Con su guitarra ha compuesto las pilas de canciones de sus nunca menos que muy buenos siete discos. Sí, Transference es el séptimo, un retorno en gran forma. Probablemente en Transference están las canciones que querrían escribir hoy por hoy gente como Bono, Thom Yorke y Julian Casablancas. Es más: estos tres zopencos ni siquiera saben que querrían escribir canciones como las que están acá en el nuevo disco de Spoon.