domingo, 27 de diciembre de 2009

VIC CHESNUTT


(Esta foto fue tomada por Kristin Hersh)

Yo no tenía idea, me lo dijo Bruce Springsteen hace un par de horas. Murió Vic Chesnutt. Seguramente es una buena noticia para su alma sombría que jamás se pudo reponer del accidente de tránsito que, a los 18 años de edad, lo dejó para siempre en una silla de ruedas.

Me limito a reproducir aquí la noticia levantada de publico.es y una carta de Kristin Hersh (la persona que además de admirarlo y adorarlo lo amó profundamente siendo su mejor amiga) publicó en internet donde se piden donaciones para la familia de Vic Chesnutt. Copio y pego aquí debajo, en el orden anunciado...



"El cantautor estadounidense Vic Chesnutt murió el día de Navidad en Athens (Georgia, EEUU) a los 45 años de edad. Aunque en el comunicado oficial de su discográfica no se establecen las causas de su fallecimiento, varios medios de EEUU hablan de sobredosis de un relajante muscular."

"La cantante Kristin Hersh, colaboradora y amiga de Chesnutt, aludió a un intento de suicidio en un dramático mensaje de Twitter cuando sólo se sabía que el cantautor estaba en coma."

""Se ha ido uno de los grandes. Sus canciones y su historia perdurarán", dijo ayer Michael Stipe, cantante de R.E.M. y descubridor de Chesnutt a principios de los noventa, cuando este tocaba en pequeños bares de Athens tras superar un terrible accidente de tráfico que lo postró en una silla de ruedas a los 18 años."

"Stipe produjo los dos primeros álbumes de Chesnutt, donde el músico ya avisaba de que su folk descarnado y punzante con letras deudoras de Whitman y Dickinson no iba a pasar inadvertido. Sus 16 discos, cinco en los últimos dos años, son el testimonio de una voz absolutamente singular. Sólo hay que ver la interpretación que hace del tema Everything I Say en un especial de televisión (es el primer resultado en una búsqueda por título en YouTube) para darse cuenta del poder de sus interpretaciones."

Los reyes rinden pleitesía

"La cantante Patti Smith, fan confesa, también se acordó ayer de él: "Poseía una energía sobrenatural. Estaba totalmente presente y totalmente en otro lugar. Tenía una voz de ángel"."

"Tenía una legión de fans entre los músicos, que en cuanto podían se juntaban con él para tocar (y aprender) algo. El más apacible y luminoso The salesman and Bernadette (1998) lo hizo junto a Lambchop, mientras que su último trabajo, Skitter take-off, recién salido del horno, lo grabó en compañía de Jonathan Richman, con el que compartió una gira este año."




What this man was capable of was superhuman. Vic was brilliant, hilarious and necessary; his songs messages from the ether, uncensored. He developed a guitar style that allowed him to play bass, rhythm and lead in the same song — this with the movement of only two fingers. His fluid timing was inimitable, his poetry untainted by influences. He was my best friend.

I never saw the wheelchair —it was invisible to me— but he did. When our dressing room was up a flight of stairs, he'd casually tell me that he'd meet me in the bar. When we both contracted the same illness, I told him it was the worst pain I'd ever felt. "I don't feel pain," he said. Of course. I'd forgotten. When I asked him to take a walk down the rain spattered sidewalk with me, he said his hands would get wet. Sitting on stage with him, I would request a song and he'd flip me off, which meant, "This finger won't work today." I saw him as unassailable—huge and wonderful, but I think Vic saw Vic as small, broken. And sad.

I don't know if I'll ever be able to listen to his music again, but I know how vital it is that others hear it. When I got the phone call I'd been dreading for the last fifteen years, I lost my balance. My whole being shifted to the left; I couldn't stand up without careening into the wall and I was freezing cold. I don't think I like this planet without Vic; I swore I would never live here without him. But what he left here is the sound of a life that pushed against its constraints, as all lives should. It's the sound of someone on fire. It makes this planet better.

And if I'm honest with myself, I admit that I still feel like he's here, but free of his constraints. Maybe now he really is huge. Unbroken. And happy.

Love,
Kristin