jueves, 27 de agosto de 2009

ES TU VOZ PEQUEÑA Y TRISTE







"En la esquina de mi casa hay un verdulero que se la pasa gritando: "¡Fruta! ¡Verdura!" Se escucha desde Monroe, a siete cuadras. ¡Hay que ver la voz que tiene el tipo! Pero yo creo que las grandes voces no son las que suenan más fuerte sino las que tocan las membranas auditivas y el corazón. A mí me gustaron muchos, pero como todos tengo mis predilecciones. De entrada puedo nombrar un par: el gallego Floreal Ruiz y Jorge Durán. Pero en una época había un cantor de la orquesta de Osvaldo Fresedo que la rompía, el mejor. Ya nadie se acuerda de Osvaldo Cordó, si alguna vez lo conocieron. Le decían Mocito, tenía una voz sensacional, de las mejores que escuché en toda mi vida. Nunca grabó nada. Pobre, se volvió loco y tuvo que dejar de cantar. Era demasiado bueno..."





"...Una vez Sinatra me preguntó: "¿a qué hora graba usted?" Yo le dije a las doce y él frunció la cara. "Es muy temprano, yo nunca grabo por la mañana", me dijo. Y si lo dice el maestro... Por eso, cuando hacemos algún disco, me gusta trabajar de tarde. La mañana, en mi caso, se inventó para dormir. De tarde es otra cosa. La caída del sol es la mejor hora para meterse en el estudio, uno es más creativo. Hay que hacerlo con una copita en la mano, claro. Pero no de whisky. No. De Hesperidina, que tiene cáscara de naranja y viene bárbara para la voz."





"Con Salgán aprendí a oír los instrumentos uno por uno, a distinguir sin equivocarme cada nota. ¡Aprendí tanto! Pero sigo siendo incapaz de leer una partitura musical. Para mí siguen siendo negritos tratando de saltar un alambrado. Pero ojo: seré analfabeto musical, pero no sordo.
"Jamás fui a un maestro de canto. A cantar aprendí escuchando a mis pajaritos. Los quise siempre, desde que era un pibe. Siempre tuve prdilección por los pájaros chicos. No me gustan los cardenales, tampoco esos bichos compadrones con mucha cresta. Me gustan los que tengo en casa que te alegran todas las mañanas con su canto. ¿Alguien se imagina todo lo que se puede llorar por un pájaro muerto? Se puede llorar tanto como en la despedida de un amigo. De la despedida hablo..."





"...A esta altura por lo menos me gustaría escuchar algo de mí música. No, no de la mía sino de la que a mí me gusta. Porque de noche tengo que estar haciendo fuerza para poder darme cuenta de lo que están pasando en la radio que escuchan las enfermeras. El otro día, me acuerdo bien, pasaron la Obertura 1812 de Tschaikovsky, aunque no completa. ¡Ahhh! ¡Qué hijo de puta ese tipo! ¿Cómo es posible tanta grandeza? El tipo va preparando el clima, va evocando el drama, la muerte. Esta es la música que yo suelo escuchar, solo, en mi casa y a todo volumen. Una vez nos encerramos con Atilio Stampone en un camarín y pusimos el cassette de este tipo. Lloramos los dos como giles. Pero ojo, que también me gustan otras cosas. Tony Bennett, Frank Sinatra, Sara Vaughan, Los Beatles..."





Los fragmentos fueron tomados del libro "El Polaco: La Vida de Roberto Goyeneche" de Matías Longoni y Daniel Vecchiarelli. Hoy se cumplen 15 años del fallecimiento del cantor.